Según datos de Failbondi, la aerolínea acumuló cancelaciones y retrasos masivos desde enero. Apuntan a fallas técnicas, sobreventa de pasajes y falta de control del Gobierno.
La aerolínea low cost Flybondi atraviesa una nueva crisis operativa que afecta a miles de pasajeros. De acuerdo con datos del sitio Failbondi, que monitorea el desempeño de las compañías aéreas que operan en el país, desde el 1° de enero la empresa canceló 206 vuelos y registró otros 346 con demoras superiores a los 30 minutos.
Fuentes del sector señalaron que Flybondi debió dejar fuera de servicio a varios aviones por problemas técnicos y que nunca cumplió con los anuncios de incorporar nuevas aeronaves a su flota. Además, sospechan que la compañía incurrió en sobreventa de pasajes, una práctica que habría agravado el colapso operativo. Situaciones similares ya se habían registrado en diciembre de 2024.
Lo que más llama la atención en este escenario es la pasividad del Gobierno nacional. Tanto la Secretaría de Transporte como la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), organismos con capacidad de control y regulación, evitaron intervenir, dejando a miles de pasajeros sin respuestas ante cancelaciones y demoras reiteradas.
Flybondi fue adquirida el año pasado por COC Global Enterprise, un fondo estadounidense propiedad del empresario Leonardo Scatturice, cercano al gobierno de Javier Milei. Scatturice también compró la empresa OCA y mantiene vínculos comerciales con el Estado. En el oficialismo es valorado por su capacidad de lobby en la derecha estadounidense y por haber sido uno de los organizadores del CPAC que tuvo a Milei como invitado destacado.
Paradójicamente, a comienzos de diciembre y antes de que estallara el conflicto con los pasajeros, la nueva conducción de Flybondi anunció una supuesta inversión de 1.700 millones de dólares para incorporar 35 aviones. En el sector aerocomercial advierten que se trata de una estrategia reiterada de la empresa: grandes anuncios de expansión que nunca se concretan.



