El Presidente encabezó una recorrida con fanáticos en el centro de la ciudad, defendió la reforma laboral y la baja de la edad de imputabilidad, y fue repudiado por jubilados que reclamaron por la pérdida de ingresos.
Javier Milei sumó a Mar del Plata como nueva escala de su llamado “Tour de la Gratitud”, una gira con formato de acto callejero que combina selfies, arengas con megáfono y consignas partidarias. Lejos de una visita institucional, el Presidente convirtió su paso por la ciudad balnearia en un mitin político para agradecer el respaldo electoral y promocionar los proyectos que el Gobierno busca aprobar en el Congreso.
La recorrida se realizó por la noche, en plena zona comercial y bajo una llovizna persistente. Subido a la caja de una camioneta y con un megáfono en la mano, Milei habló ante unas 500 personas, entre seguidores, curiosos y turistas, y defendió la reforma laboral, el endurecimiento del Código Penal y la baja de la edad de imputabilidad, iniciativas que integran el temario de sesiones extraordinarias.
“Vamos a tener leyes de países razonables para que la Argentina vuelva a ser grande otra vez”, lanzó el mandatario, que aseguró estar “cumpliendo todas las promesas de campaña”. El tono fue más de campaña que de gestión, con consignas celebradas por su núcleo militante.
El Presidente estuvo acompañado por su hermana Karina Milei, el ministro del Interior Diego Santilli y referentes de La Libertad Avanza. La visita también funcionó como antesala de su participación en la llamada “Derecha Fest”, el evento organizado por el intelectual libertario Agustín Laje, promocionado como “el más antizurdo del mundo”.
Pero la escena no fue solo de apoyo. A pocos metros del acto oficialista, un grupo de jubilados y vecinos se manifestó para rechazar las políticas económicas del Gobierno. Con carteles y cánticos, denunciaron la caída del poder adquisitivo de las jubilaciones y el aumento del costo de vida. “Con 300 mil pesos no se puede ni comer”, reclamó uno de los manifestantes, que cuestionó el ajuste sobre los sectores más vulnerables.
La tensión se sintió en la calle: mientras los simpatizantes libertarios coreaban consignas contra el kirchnerismo, los detractores respondían con insultos hacia el oficialismo. El cruce reflejó el clima de polarización que acompaña cada aparición pública del Presidente.
Entre los propios seguidores también hubo pedidos puntuales, especialmente de jubilados que reclamaron mejoras en sus haberes, aunque mantuvieron su apoyo a la gestión por la desaceleración de la inflación. El contraste expuso una postal repetida: respaldo ideológico conviviendo con dificultades económicas concretas.
Tras la caminata, Milei tenía previsto cerrar la Derecha Fest y participar de otras actividades políticas y culturales en la ciudad. Así, el mandatario continúa con una estrategia de presencia territorial centrada en actos partidarios y contacto directo con su base, en un escenario donde la calle combina adhesiones ruidosas y protestas cada vez más visibles.



