El Índice de Confianza en el Gobierno volvió a caer en marzo y alcanzó su punto más bajo desde diciembre de 2023. Aumenta la desaprobación, crece el malestar económico y se debilita la tolerancia social al ajuste.
El gobierno de Javier Milei atraviesa su momento más delicado en términos de respaldo social desde el inicio de su gestión. El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) registró en marzo una nueva caída y se ubicó en 2,30 puntos, el nivel más bajo desde diciembre de 2023, según un relevamiento de la Universidad Torcuato Di Tella.
La medición acumuló así cuatro meses consecutivos en baja y reflejó una caída del 3,5% respecto de febrero, en un contexto donde la evaluación pública comienza a centrarse cada vez más en los resultados económicos concretos.
Desgaste en la imagen y aumento del rechazo
El deterioro también se refleja en la imagen presidencial. Según encuestas recientes, la negativa alcanza cerca del 60%, mientras que la aprobación se ubica en torno al 37%.
Además, crece el cansancio frente al estilo del mandatario: más de la mitad de los consultados considera que su forma de comunicación “ya aburre” y casi 7 de cada 10 la perciben como agresiva.
El cambio de clima social se consolida con una mayor desaprobación de la gestión y una caída en las expectativas a futuro.
El peso de la economía en el malestar
La situación económica aparece como el principal factor detrás del desgaste del Gobierno.
Los bajos salarios encabezan las preocupaciones (26,4%), seguidos por la desocupación (18%). A esto se suma una menor tolerancia al ajuste: el 61,2% ya no acuerda con la idea de “hacer un sacrificio ahora para estar mejor después”.
En paralelo, apenas una minoría afirma llegar a fin de mes sin dificultades, lo que refuerza la percepción de deterioro en la vida cotidiana.
Temores sobre el escenario económico
El relevamiento también muestra un aumento en los temores económicos y sociales.
Más de la mitad de los encuestados considera posible un estallido social, mientras que otros anticipan riesgos como una corrida cambiaria o incluso un escenario de hiperinflación.
Estos indicadores reflejan un clima de incertidumbre creciente en torno al rumbo económico del país.
Cambio en la percepción política
Uno de los datos más relevantes es el cambio en la atribución de responsabilidades.
A diferencia de meses anteriores, cada vez más ciudadanos señalan al propio Gobierno como responsable de la situación actual, en lugar de culpar a gestiones anteriores.
Además, aparecen contradicciones entre el discurso oficial y la percepción social: mientras el Ejecutivo destaca logros en inflación o empleo, gran parte de la población percibe un deterioro en su situación económica.
En ese contexto, los analistas coinciden en que el Gobierno enfrenta su punto más bajo de apoyo desde que asumió, con un desgaste que combina factores económicos, políticos y de expectativas.



