La eliminación del programa Volver al Trabajo dejó a más de 900 mil personas sin ingresos directos y reactivó protestas en todo el país. Crecen las críticas por el impacto social del ajuste y la falta de empleo.
El ajuste del Gobierno nacional empieza a mostrar su impacto en la calle. La eliminación del programa Volver al Trabajo, que alcanzaba a más de 900.000 personas, reactivó las protestas sociales en distintos puntos del país y encendió alarmas por el deterioro de los ingresos y el empleo.
La medida coincidió con una jornada nacional de lucha que incluyó más de 100 cortes, ollas populares y movilizaciones, impulsadas por organizaciones sociales y políticas.
Menos ingresos y más presión social
El programa otorgaba un ingreso de $78.000 mensuales que se mantenía congelado desde fines de 2023. Según informes de organizaciones, esa cifra perdió cerca del 74% de su poder adquisitivo.
Con su eliminación, cerca de un millón de personas quedan sin asistencia directa en un contexto marcado por la falta de empleo y el aumento de la pobreza.
Desde los movimientos sociales advierten que la medida empuja a miles de familias hacia situaciones de mayor vulnerabilidad.
Vouchers en duda y críticas al reemplazo
El Gobierno propuso reemplazar los planes por un sistema de vouchers de capacitación, orientado a la inserción laboral.
Sin embargo, organizaciones denuncian fallas en la implementación, como asignación de cursos en ciudades lejanas o dificultades para acceder a las capacitaciones.
También cuestionan que el esquema no garantiza ingresos ni empleo inmediato.
Un ajuste con fuerte impacto social
Según distintos estudios, el recorte del gasto social es significativo. Los programas sociales registraron caídas reales cercanas al 30% en el primer trimestre del año.
En paralelo, el mercado laboral muestra señales de deterioro: caída del empleo registrado, aumento de la informalidad y pérdida del poder adquisitivo en distintos sectores.
El ajuste, que tiene bajo impacto fiscal, presenta sin embargo una alta incidencia social, especialmente en las provincias más vulnerables.
Barrios en tensión
En los barrios populares, la eliminación de los programas afecta no solo los ingresos individuales, sino también el funcionamiento de comedores, huertas y tareas comunitarias.
Las organizaciones advierten que estos espacios eran sostenidos en gran parte por beneficiarios de planes sociales.
El resultado es un escenario de creciente presión social y conflictividad.
Una “olla a presión” social
Con menos ingresos, empleo estancado y asistencia en retroceso, el conflicto social vuelve a escalar.
Las protestas anticipan un escenario de mayor tensión en las calles, mientras crecen los cuestionamientos al rumbo de la política social del Gobierno.



