16 junio, 2026
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MURIÓ TATY ALMEIDA, SÍMBOLO DE LA LUCHA POR LOS DERECHOS HUMANOS EN LA ARGENTINA

La histórica integrante de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora falleció a los 95 años. Dedicó gran parte de su vida a reclamar verdad y justicia por la desaparición de su hijo durante el terrorismo de Estado.

La histórica referente de los derechos humanos Lidia Estela Mercedes Miy Uranga, conocida por todos como Taty Almeida, murió este domingo a los 95 años. Integrante de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora y una de las voces más reconocidas en la lucha por Memoria, Verdad y Justicia, dejó una huella imborrable en la historia reciente argentina.

La vida de Taty cambió para siempre el 17 de junio de 1975, cuando su hijo Alejandro Almeida fue secuestrado y desaparecido por fuerzas represivas. Desde entonces inició una búsqueda que se extendió durante más de cinco décadas y que la convirtió en una de las principales referentes del movimiento de derechos humanos.

Nacida el 28 de junio de 1930, se recibió de maestra y formó una familia junto a Jorge Almeida, con quien tuvo tres hijos. Durante años llevó una vida alejada de la militancia política, hasta que la desaparición de Alejandro la impulsó a involucrarse activamente en la defensa de los derechos humanos.

Con el tiempo se incorporó a Madres de Plaza de Mayo, donde encontró un espacio para compartir la lucha con otras mujeres que atravesaban el mismo dolor. Desde allí participó de innumerables marchas, actos y actividades en reclamo de justicia por los crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado.

A lo largo de las décadas se convirtió en una figura respetada y reconocida por distintas generaciones, manteniendo siempre un fuerte compromiso con la memoria y la defensa de los derechos humanos.

Pese al paso de los años, nunca dejó de reclamar por el destino de Alejandro. En numerosas entrevistas confesó que uno de sus mayores deseos era poder encontrar sus restos y conocer la verdad sobre lo ocurrido.

Su fallecimiento generó una profunda conmoción en organismos de derechos humanos, dirigentes políticos, sindicatos, organizaciones sociales y miles de personas que la reconocían como un símbolo de perseverancia, dignidad y compromiso.

Con su partida, se va una de las figuras más emblemáticas de la lucha por Memoria, Verdad y Justicia en la Argentina.