31 julio, 2026
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EL CRECIMIENTO ECONÓMICO NO ALCANZA PARA RECUPERAR EL EMPLEO FORMAL

Aunque algunos sectores impulsan la actividad, la generación de puestos de trabajo continúa estancada. Informes privados advierten que desde fines de 2023 se perdieron más de 235.000 empleos registrados en el sector privado.

La recuperación de la economía argentina continúa mostrando señales de debilidad en el mercado laboral. Si bien algunas actividades mantienen un crecimiento sostenido, ese desempeño no se traduce en una mayor generación de empleo formal y, en varios casos, incluso convive con una reducción de trabajadores registrados.

Según distintos informes privados, la actividad económica acumuló dos meses consecutivos de caída durante abril y mayo, mientras que el crecimiento registrado en lo que va del año se concentra principalmente en sectores vinculados al agro, la minería y la energía, actividades que demandan menos mano de obra que la industria, el comercio o la construcción.

De acuerdo con un análisis de la consultora Inveq, desde noviembre de 2023 el empleo privado registrado perdió alrededor de 235.000 puestos de trabajo. La industria manufacturera concentra la mayor parte de esa caída, seguida por la construcción y el comercio, tres sectores que históricamente generan una gran cantidad de empleo formal.

Al mismo tiempo, las actividades que lideran la recuperación tampoco lograron compensar esa pérdida. Incluso ramas con fuerte crecimiento, como la explotación de petróleo, gas y minería, redujeron su cantidad de trabajadores registrados mientras incrementaban su nivel de producción.

Un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) señala que entre fines de 2023 y mayo de 2026 la producción de petróleo, gas y minería aumentó un 37%, mientras que el empleo formal del sector cayó un 9%. Una situación similar se observa en los servicios financieros, donde la actividad creció, pero la cantidad de empleados disminuyó.

Los especialistas atribuyen esta situación a que gran parte de la expansión económica proviene de actividades intensivas en capital y con elevados niveles de automatización, donde es posible aumentar la producción sin incorporar grandes cantidades de trabajadores.

En contraste, los sectores con mayor capacidad para generar empleo continúan mostrando dificultades. La caída simultánea de la actividad y del empleo en la industria, la construcción y el comercio impacta directamente sobre el consumo interno y el mercado laboral.

A este escenario se suma el deterioro del poder adquisitivo de los salarios registrados, que durante los primeros meses del año volvieron a perder frente a la inflación, reduciendo aún más la capacidad de consumo de los hogares.

Los informes coinciden en que el principal desafío ya no pasa únicamente por recuperar el crecimiento económico, sino por lograr que esa expansión se traduzca en una mayor creación de empleo formal y una mejora sostenida de los ingresos de los trabajadores.