17 septiembre, 2026
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MILEI NO CONSIGUE LOS VOTOS Y SU REFORMA POLÍTICA QUEDA ENREDADA EN EL SENADO

El oficialismo no reúne los 37 votos necesarios para eliminar las PASO y ahora intenta negociar con los gobernadores una suspensión por un año. La falta de acuerdos también amenaza la sesión del jueves, donde busca avanzar con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.

La reforma política que impulsa Javier Milei volvió a mostrar las dificultades del oficialismo para convertir sus objetivos en acuerdos parlamentarios. Después de varios meses sin avances, el Gobierno reactivó el debate sobre las PASO, pero todavía está lejos de contar con los 37 votos necesarios para eliminarlas.

Ante esa falta de respaldo, la Casa Rosada comenzó a concentrar sus esfuerzos en una alternativa menos ambiciosa: conseguir que los gobernadores acompañen la suspensión de las primarias por un año. La negociación expone el principal problema que enfrenta el oficialismo en el Senado: necesita ampliar permanentemente una red de acuerdos que todavía no logra consolidar.

La situación quedó a la vista en la Comisión de Asuntos Constitucionales, que retomó el tratamiento del proyecto el martes y, en menos de una hora, volvió a pasar a un cuarto intermedio.

El panorama tampoco mejora para el Gobierno en el resto de la agenda parlamentaria. La sesión prevista para este jueves continúa sin tener asegurado el número necesario de senadores, lo que pone en duda el tratamiento de varios proyectos impulsados por la Casa Rosada.

UNA REFORMA QUE NO CONSIGUE LOS APOYOS

La iniciativa oficial requiere mayoría absoluta para avanzar: 37 votos sobre 72 senadores. Incluso si el PRO y la UCR acompañaran el proyecto, al Gobierno todavía le faltarían alrededor de cuatro respaldos.

Por eso, antes de buscar nuevos aliados, el oficialismo intenta cerrar filas con sectores que hasta ahora acompañaron algunas de sus iniciativas. Tanto el presidente del PRO, Martín Goerling, como la senadora radical Mariana Juri reclamaron que Ficha Limpia sea discutida por separado.

La dificultad para reunir apoyos deja a la reforma política en una posición incómoda para el Gobierno: el proyecto pretende modificar las reglas electorales, pero su aprobación depende de acuerdos con sectores que no necesariamente comparten todas las prioridades de Milei.

En ese contexto, Patricia Bullrich volvió a cuestionar las PASO y sostuvo que generan un “sistema de tres vueltas”. Para la jefa de la bancada libertaria, el problema podría reducirse acortando el período entre las primarias y la elección general.

El oficialismo también plantea que el sistema político argentino se encuentra excesivamente fragmentado. Bullrich señaló que existen cerca de 600 partidos y presentó la reforma como una respuesta a esa dispersión.

EL ARGUMENTO OFICIAL Y LOS DATOS DE CIPPEC

La eliminación de las PASO es uno de los puntos centrales del proyecto, pero la reforma también modifica el financiamiento de las campañas.

La propuesta reduce la participación del Estado, elimina la garantía de espacios gratuitos en radio y televisión y eleva el límite para los aportes privados. Esto modifica las condiciones en las que compiten las distintas fuerzas políticas y reduce algunas herramientas de financiamiento público previstas actualmente.

El análisis del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) aporta otro elemento al debate. Según ese organismo, apenas el 20 por ciento de las fuerzas políticas utilizó las PASO para resolver candidaturas mediante internas competitivas.

Pero el mismo análisis destaca que las primarias también cumplieron una función de ordenamiento electoral. El requisito del 1,5 por ciento de los votos para acceder a las elecciones generales y la necesidad de conformar alianzas antes de esa instancia redujeron la cantidad de listas que llegaron a la elección definitiva.

De esta manera, uno de los principales argumentos del Gobierno para eliminar las PASO convive con una evidencia que muestra que el sistema también tuvo efectos sobre la fragmentación que el propio oficialismo cuestiona.

EL PERONISMO SE ORDENA FRENTE A LA OFENSIVA DEL GOBIERNO

La estrategia de la Casa Rosada produjo, además, un efecto político que el oficialismo no necesariamente buscaba: la defensa de las PASO se convirtió en un punto de coincidencia entre distintos sectores del peronismo.

En una reunión realizada en el Hotel Emperador, dirigentes de diferentes espacios acordaron que los gobernadores que colaboren con el Gobierno nacional serán considerados oficialistas y deberán enfrentar candidaturas peronistas alternativas en sus propias provincias.

En ese marco, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, tiene previsto reunirse la próxima semana con mandatarios que mantuvieron acuerdos con Milei, entre ellos Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil y Gustavo Sáenz.

La negociación electoral, entonces, abrió una disputa que excede la modificación de las primarias. Mientras Milei intenta conseguir respaldo para cambiar las reglas electorales, el peronismo busca utilizar la resistencia a esa reforma como un factor de reorganización interna.

UNA SESIÓN QUE TAMBIÉN PUEDE CAERSE

Las dificultades del oficialismo no terminan en la reforma política. El Senado tiene previsto sesionar este jueves con una agenda que incluye Inocencia Fiscal II, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, Biocombustibles y el traspaso progresivo de competencias de la Justicia Nacional a la Justicia porteña.

Sin embargo, tampoco están garantizados los votos para abrir el recinto.

A las ausencias de los libertarios Juan Carlos Pagotto y Francisco Paoltroni se suma otro conflicto que afecta directamente a uno de los proyectos económicos centrales del Gobierno: las explicaciones de Santiago Bausili sobre las reservas de oro.

El titular del Banco Central había concurrido al Senado para defender la reforma de la Carta Orgánica y aseguró que los movimientos del oro habían sido auditados sin objeciones. También negó que las reservas estuvieran en Londres.

Al día siguiente, la Auditoría General de la Nación (AGN) informó que todavía no había concluido su análisis sobre la trazabilidad de esas reservas.

La oposición sostiene que Bausili brindó información falsa ante el Congreso y reclama que vuelva al Senado para dar explicaciones.

El resultado es un escenario de creciente incertidumbre para la Casa Rosada. El Gobierno pretende modificar las reglas electorales, pero no consigue reunir los votos para hacerlo; busca respaldo de los gobernadores mientras intenta recomponer alianzas con otros bloques; y, al mismo tiempo, tiene dificultades para garantizar una sesión en la que pretende aprobar una reforma clave del Banco Central.

Más que una agenda legislativa asegurada, el oficialismo enfrenta una sucesión de negociaciones abiertas y apoyos que todavía no están garantizados.