La Libertad Avanza logró aprobar Zonas Frías con 38 votos y consiguió modificar la Carta Orgánica del Banco Central, aunque debió resignar el mecanismo que blindaba a Santiago Bausili frente a una eventual remoción. Mauricio Macri y gobernadores aliados intervinieron en las negociaciones de último momento.
La Libertad Avanza consiguió cerrar una jornada clave en el Senado con dos proyectos impulsados por el Gobierno, pero el resultado estuvo lejos de ser un trámite. La aprobación de Zonas Frías requirió una intensa negociación con gobernadores, aliados y legisladores que hasta último momento mantenían reparos, mientras que la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central terminó regresando a Diputados con modificaciones que recortan una de las principales protecciones previstas para su titular, Santiago Bausili.
La iniciativa sobre tarifas fue aprobada por 38 votos contra 8, aunque seis de los rechazos provinieron de senadores radicales. Daniel Kroneberger, Carolina Losada, Carlos Galaretto, Maximiliano Abad, Mariana Juri y Rodolfo Suárez votaron en contra.
El oficialismo debió entonces activar una serie de negociaciones para evitar que las diferencias dentro de sus propios aliados hicieran naufragar la sesión.
MACRI VOLVIÓ A INTERVENIR PARA AUXILIAR A MILEI
Con el respaldo a la iniciativa en riesgo, Diego Santilli tomó el control de las conversaciones y recibió en su despacho al gobernador de Chubut, Ignacio Torres. El mandatario aportó los votos de las senadoras Edith Terenzi y Andrea Cristina.
También intervino nuevamente Mauricio Macri. Según trascendió durante las negociaciones, el expresidente se comunicó con la pampeana Victoria Huala, quien había anticipado a legisladores opositores que votaría en contra. Finalmente, acompañó al oficialismo.
El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, también realizó gestiones para que la senadora Carolina Corroza respaldara el proyecto.
La Casa Rosada llegó así al recinto después de una negociación de último momento que expuso las dificultades del oficialismo para sostener alineados a sus propios aliados.
LA PROMESA PARA LAS «ZONAS CÁLIDAS»
Otro de los frentes de negociación estuvo relacionado con los gobernadores del Norte Grande. Las conversaciones con ese grupo de mandatarios venían desarrollándose desde hacía meses y terminaron con la promesa de avanzar en subsidios para las denominadas «zonas cálidas».
Gustavo Sáenz, de Salta, fue uno de los principales impulsores del acuerdo y pidió públicamente que los senadores ocuparan sus bancas para garantizar el tratamiento del proyecto.
La oposición cuestionó esa estrategia y advirtió que el reclamo de las provincias del norte no debería resolverse trasladando los costos a otras regiones.
El senador pampeano Pablo Bensusán y Eduardo «Wado» de Pedro salieron al cruce de Sáenz. Bensusán sostuvo que la demanda del Norte es legítima, pero rechazó que se atienda «a costa de los derechos de otras provincias». Después de la votación, calificó el resultado como un retroceso para el federalismo.
Desde el peronismo también cuestionaron el alcance de la norma. Según plantearon, el proyecto contiene solamente tres artículos referidos específicamente a las Zonas Frías, mientras que el resto apunta a una modificación del esquema tarifario y a la regularización de deudas con Cammesa.
Los legisladores opositores sostuvieron además que la reforma podría favorecer a las distribuidoras Edenor y Edesur al ampliar su margen para modificar tarifas y advirtieron sobre un posible impacto en las facturas durante el próximo invierno.
EL BLINDAJE A BAUSILI QUEDÓ RECORTADO
En paralelo, Patricia Bullrich priorizó en el Senado el tratamiento de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. La iniciativa forma parte de los compromisos asumidos por el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional.
Uno de los puntos que generaba mayor resistencia era el mecanismo previsto para remover al titular del Banco Central. El proyecto original establecía una protección similar a la que tiene el Presidente de la Nación: para avanzar con la salida de Bausili se requerirían dos tercios de los votos en ambas cámaras.
Los bloques dialoguistas plantearon modificar ese punto. Bullrich intentó sostener una mayoría calificada que permitiera preservar el esquema y dificultara que Diputados pudiera insistir posteriormente con la redacción original.
Sin embargo, el peronismo aprovechó las negociaciones para limitar ese blindaje. José Mayans, Eduardo de Pedro y Juliana Di Tullio participaron de las conversaciones que terminaron modificando el artículo.
Desde el bloque justicialista consideraron que, sin ese mecanismo de protección, el proyecto pierde uno de los elementos centrales que buscaba preservar el Gobierno para la conducción del Banco Central.
La reforma deberá regresar ahora a Diputados, donde el oficialismo deberá enfrentar nuevamente la negociación para definir el texto definitivo.
UN TRIUNFO CON COSTO POLÍTICO PARA EL OFICIALISMO
La jornada terminó con dos proyectos impulsados por la Casa Rosada aprobados o encaminados, pero también dejó expuesta la dependencia del Gobierno respecto de acuerdos con sectores que no responden directamente a La Libertad Avanza.
Para conseguir los votos de Zonas Frías, el oficialismo tuvo que recurrir nuevamente a Mauricio Macri, negociar con gobernadores y ofrecer una salida para las provincias que no cuentan con el beneficio de las tarifas diferenciadas.
En el caso del Banco Central, en tanto, la negociación con la oposición terminó recortando una de las principales condiciones que buscaba imponer el Gobierno para proteger a su titular.
La discusión ahora se trasladará nuevamente a Diputados, mientras la Casa Rosada deberá reconstruir acuerdos para evitar que las modificaciones introducidas en el Senado terminen alterando el objetivo original de ambas iniciativas.



