La Argentina acudió al Tribunal Internacional del Derecho del Mar para intentar frenar el proyecto Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte. La presentación incluye un pedido de medidas provisionales para detener las operaciones y resguardar los derechos soberanos argentinos.
El Gobierno nacional presentó una demanda contra el Reino Unido ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, Alemania, por la explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte. La administración de Javier Milei solicitó que se adopten medidas provisionales para impedir el avance del proyecto petrolero Sea Lion en una zona marítima cuya soberanía es motivo de disputa entre ambos países.
La presentación se concretó luego de que venciera el plazo que la Casa Rosada había establecido para que Londres frenara las operaciones vinculadas con el emprendimiento. Ante la falta de una respuesta favorable a ese reclamo, la Argentina avanzó con la vía jurídica internacional.
El procedimiento busca que se evalúe la actividad hidrocarburífera impulsada bajo autorización británica en el área en disputa. Ahora, el tribunal deberá analizar el planteo y podrá convocar a las partes para escuchar sus argumentos antes de resolver si corresponde adoptar las medidas solicitadas.
LOS CUATRO PEDIDOS DE LA ARGENTINA
El canciller Pablo Quirno confirmó la presentación a través de su cuenta en la red social X y detalló los principales puntos del reclamo argentino. El funcionario destacó la iniciativa como parte de los avances en la defensa de los derechos nacionales sobre los recursos naturales de la plataforma continental.
Entre las solicitudes formuladas ante el tribunal figuran:
- Frenar el proyecto Sea Lion: que el Reino Unido impida el inicio o la continuidad de las actividades de explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte.
- Proteger la información obtenida: que Londres no utilice en perjuicio de la Argentina los datos recopilados durante las tareas de exploración en las áreas marítimas bajo controversia.
- Resguardar el medio marino: que cese cualquier impedimento para que el Estado argentino cumpla sus obligaciones de protección y preservación ambiental en la zona, conforme a los artículos 192 y 194 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
- Evitar nuevas medidas unilaterales: que el Reino Unido se abstenga de tomar decisiones que profundicen el conflicto, en particular mediante el otorgamiento de nuevos permisos de explotación en la plataforma continental disputada.
El alcance de estos pedidos será evaluado por el organismo internacional, que deberá determinar si existen fundamentos para disponer medidas urgentes mientras continúa el procedimiento arbitral.
EL ARGUMENTO DEL GOBIERNO Y LA VÍA INTERNACIONAL
A través de un comunicado, la Oficina del Presidente sostuvo que la iniciativa tiene como objetivo preservar los derechos soberanos de la Argentina sobre su plataforma continental e impedir que las actividades autorizadas unilateralmente por el Reino Unido agraven la controversia.
Según la comunicación oficial, el reclamo forma parte del procedimiento arbitral iniciado por el Gobierno argentino el 28 de septiembre, en el marco del Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR).
La convención es el tratado internacional que establece un marco jurídico para el uso de los océanos y sus recursos, además de contemplar mecanismos para resolver determinadas controversias entre Estados.
En ese contexto, la Argentina invocó el artículo 290, inciso 5, de la CONVEMAR, que contempla la posibilidad de solicitar medidas provisionales mientras se encuentra pendiente la constitución de un tribunal arbitral. Estas disposiciones apuntan a preservar los derechos de las partes y prevenir daños graves al medio marino cuando existe una situación de urgencia.
La presentación no implica, por sí misma, que las operaciones petroleras hayan quedado suspendidas. Esa posibilidad dependerá de la decisión que adopte el organismo internacional.
EL REINO UNIDO RATIFICÓ SU POSTURA SOBRE LAS ISLAS
Por su parte, el Gobierno británico no manifestó disposición a detener los proyectos de explotación de hidrocarburos en la cuenca de Malvinas.
La semana anterior, Uma Kumaran, subsecretaria parlamentaria de Estado para los Territorios de Ultramar, reafirmó la posición de Londres sobre el archipiélago y sostuvo que las islas pertenecen al Reino Unido. También defendió el derecho de sus habitantes a administrar y desarrollar sus recursos naturales sin interferencias externas.
En un comunicado, la funcionaria calificó la decisión argentina como un intento de afectar los derechos y los medios de vida de los habitantes de las Islas Malvinas.
La respuesta británica también incluyó la convocatoria a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza. Según la postura transmitida por las autoridades del Reino Unido, las iniciativas destinadas a obstaculizar las actividades económicas que consideran legítimas en las islas no constituyen una forma responsable de relacionamiento internacional.
De este modo, el reclamo judicial se suma a una disputa diplomática que continúa sin una solución consensuada entre ambos países.
MALVINAS VOLVIÓ AL CENTRO DE LA AGENDA POLÍTICA
La cuestión Malvinas recuperó protagonismo en la agenda política argentina en medio de distintos episodios internacionales y de un cambio de énfasis en el discurso del presidente Javier Milei sobre la soberanía del archipiélago.
Entre los hechos recientes mencionados en el debate público se encuentra el despliegue de una bandera argentina con referencias a Malvinas por parte de jugadores de la Selección nacional tras una victoria frente a Inglaterra durante un Mundial.
También se sumó el interés del presidente estadounidense Donald Trump en la relación con el Reino Unido, en un contexto de tensiones vinculadas con la guerra en Irán y los compromisos británicos con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
En paralelo, la posición de Milei sobre la cuestión Malvinas mostró diferencias entre sus primeras intervenciones presidenciales y sus declaraciones más recientes. En ocasiones anteriores, el mandatario había expresado su admiración por Margaret Thatcher, la primera ministra británica durante la guerra de 1982, y había sostenido que los habitantes de las islas debían decidir si querían convertirse en argentinos, una postura vinculada con el principio de autodeterminación que defiende el Reino Unido.
Sin embargo, en su más reciente discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, Milei dedicó una parte importante de su intervención al reclamo argentino de soberanía sobre el archipiélago.
La presentación ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar constituye ahora un nuevo capítulo de esa disputa. La decisión que adopte el organismo será clave para determinar si se imponen restricciones provisionales al proyecto Sea Lion mientras continúa el proceso jurídico impulsado por la Argentina.



