Daniel González, encargado principal de la política energética del gobierno de Luis «Toto» Caputo, renunció este jueves en un contexto de turbulencias y denuncias penales que complican al equipo económico. La noticia tomó por sorpresa al conocerse primero en un programa de streaming relacionado con el oficialismo y revela el desgaste acumulado que tuvo el funcionario.
Una salida en medio de conflictos y denuncias
González llevaba meses conversando su retiro con Caputo, pero la acumulación de al menos 18 denuncias penales relacionadas con su gestión terminó precipitando su decisión. Según fuentes cercanas a la situación, las causas incluyen presuntas irregularidades en operaciones de energía que estuvieron bajo su coordinación, como la importación de electricidad desde Uruguay a precios exorbitantes y licitaciones de gas natural licuado con costos muy por encima de lo previsto.
La renuncia fue anunciada por el mismo González en el programa Las Tres Anclas, donde expresó: «Este es un lugar donde tenés que tener un cuchillo entre los dientes todo el día, cada minuto, cuando uno está un poquito desgastado, capaz que lo mejor para todos es que la posta la agarre otro». Esta frase denota el clima de presión y los conflictos internos que atravesó durante su gestión.
Internas y sospechas en la gestión energética
Más allá de las denuncias, la gestión de Daniel González estuvo marcada por discrepancias internas, en particular con la secretaria de Energía María del Carmen Tettamanti, relacionado con el control del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad. La disputa incluye incluso enfrentamientos entre Caputo y el ministro Milei.
Además, la vinculación de González con Adecoagro, empresa que adquirió la empresa Profertil luego de la venta que involucró a YPF, generó controversia. González había formado parte del directorio de Adecoagro, un dato que alimentó cuestionamientos sobre conflictos de intereses dados sus antecedentes empresariales frente a las decisiones que debió supervisar desde el Estado.
Felipe Núñez, funcionario ligado a Caputo, definió a González como «un profesional de lujo, de primer nivel mundial» y lamentó su partida, aunque la salida del secretario compromete la continuidad del equipo y el manejo de uno de los sectores que el Gobierno señala como un éxito económico.
En su última intervención pública, González aseguró que no hubo ruptura con Caputo y que la continuidad del equipo económico está garantizada, al tiempo que manifestó su intención de volver al sector privado, dejando atrás la política activa.
La salida de González intensifica la crisis en la conducción de la política energética, afectada por denuncias, disputas internas y sospechas que incluso llegaron a la órbita presidencial, consolidando un escenario complejo para el Gobierno en un área fundamental para su modelo económico.



