Tras respaldar abiertamente a Flávio Bolsonaro, Javier Milei recibió un revés político con la victoria de Lula da Silva, quien superó el 51% de los sufragios. Mientras el candidato derrotado anunció que buscará anular los comicios, el mandatario argentino mantuvo silencio y no saludó públicamente al ganador.
Javier Milei evitó felicitar públicamente a Luiz Inácio Lula da Silva después de que el mandatario brasileño consiguiera su reelección en el balotaje presidencial frente a Flávio Bolsonaro, el candidato al que el jefe de Estado argentino había brindado su respaldo durante la campaña.
El triunfo de Lula, que obtuvo más del 51% de los votos frente al poco más del 48% alcanzado por Bolsonaro, significó un resultado contrario a las expectativas del Gobierno argentino.
En las semanas previas a la elección, Milei había expresado su apoyo al representante del Partido Liberal y manifestado su deseo de que Brasil se sumara a una articulación internacional de gobiernos de derecha.
Su posicionamiento quedó especialmente claro el viernes 23 de octubre, durante un discurso en la Gala Anual de la Fundación Faro. Allí, el mandatario sostuvo que una victoria de Bolsonaro permitiría avanzar en la construcción de una “internacional de derecha” para enfrentar al comunismo.
La elección brasileña, sin embargo, terminó con la continuidad del Partido de los Trabajadores en el poder. Lula consiguió revertir la ventaja que su adversario había obtenido en la primera vuelta y aseguró un nuevo mandato presidencial.
El resultado también estuvo acompañado por una controversia política. Tras conocerse la victoria de Lula, Bolsonaro desconoció el desenlace de los comicios y anunció que solicitará su nulidad ante las autoridades correspondientes.
En ese contexto, el silencio público de Milei cobró relevancia debido a sus antecedentes de enfrentamientos discursivos con el mandatario brasileño y a su participación activa en el respaldo al candidato derrotado.
El presidente argentino había seguido de cerca el desarrollo del balotaje desde Olivos, en una jornada que también estuvo marcada por la decisión judicial de extender el horario de votación debido a problemas denunciados en el transporte público.
La continuidad de Lula obliga ahora al Gobierno argentino a sostener una relación institucional con un mandatario con el que mantiene profundas diferencias ideológicas.
Mientras Brasil se prepara para un nuevo mandato del líder del PT, Milei enfrenta las consecuencias diplomáticas de haber apostado públicamente por el candidato que terminó perdiendo las elecciones.



