El Gobierno argentino despliega una estrategia de seguimiento estrecho sobre las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos, que tienen lugar este martes 3 de noviembre. Aunque en el oficialismo reconocen la posibilidad de un desenlace adverso para el Partido Republicano de Donald Trump, confían en que la relación bilateral y las ayudas financieras no se pondrán en riesgo.
Delegación oficial en Washington y agenda con inversores
Durante el fin de semana, funcionarios del equipo de Gobierno viajaron a Washington invitados por la Cámara de Comercio Americana (AmCham). Entre ellos se destacan Eduardo “Lule” Menem, subsecretario de Gestión Institucional; Ignacio Devitt, vicejefe de Gabinete; e Ignacio María De la Riva, subsecretario de Asuntos Legales y Técnicos de la Presidencia. Ya iniciaron encuentros con empresarios, representantes del US Chamber of Commerce (USCC) y autoridades electorales.
El objetivo es doble: presentar una agenda de proyectos de desarrollo y prospectiva económica argentina, y a la vez monitorear en tiempo real cómo evolucionan los comicios en EE.UU.
Confianza en que financiamiento no dependerá del resultado
El oficialismo descarta que los créditos o swaps acordados previamente con el Tesoro estadounidense estén supeditados a la configuración del nuevo Congreso. En 2025, Estados Unidos aportó un acuerdo swap de USD 20.000 millones con participación directa en el mercado cambiario local, y la Casa Rosada estima que esos fondos no sufrirán alteraciones inmediatas.
Sin embargo, en el Capitolio existen iniciativas legislativas demócratas como el “No Argentina Bailout Act”, que persiguen limitar futuras asistencias; y proyectos vinculados a proteccionismo comercial como la “American Farmers First Act”, que podría incidir en la agenda bilateral si el Partido Demócrata gana terreno.
Impactos posibles en mercados y economía argentina
Una eventual derrota republicana puede generar incertidumbre en los mercados internacionales, presionando al alza tasas y complicando el acceso a financiamiento externo para Argentina. El riesgo país cerró octubre cerca de los 800 puntos básicos, y la Casa Rosada sigue de cerca estas variables. Además, los aranceles sobre el acero y aluminio argentinos, vigentes desde Washington, podrían revisarse con más rigor desde el Capitolio.
En paralelo, la complejidad política que se vive en Buenos Aires se agrava con la presencia de legisladores argentinos que también viajaron a Estados Unidos para seguir el escrutinio, lo que puede postergar negociaciones internas clave, como el Presupuesto 2027 y debates sobre la reforma electoral.
Finalmente, el dirigente de La Libertad Avanza Javier Milei, conocido aliado de Trump, monitorea la situación y partirá hacia la cumbre Iberoamericana en Madrid apenas se conozcan resultados más consolidados.
En suma, la Casa Rosada apuesta a un equilibrio: sostener vínculos políticos con el gobierno republicano mientras establece canales pragmáticos hacia un posible Congreso dominado por demócratas, con la vista puesta en preservar inversiones estratégicas y estabilidad en la cooperación financiera exterior.



