18 septiembre, 2026
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A 50 AÑOS DE LA NOCHE DE LOS LÁPICES, LAS CALLES SE LLENARON DE MEMORIA Y RECLAMOS

Sobrevivientes, familiares, estudiantes y organismos de derechos humanos participaron de homenajes y movilizaciones en distintos puntos del país. El Pozo de Banfield, La Plata y Plaza de Mayo fueron escenarios de actos que recuperaron la historia de los jóvenes secuestrados durante la última dictadura.

A medio siglo de los secuestros de estudiantes secundarios durante septiembre de 1976, la memoria volvió a ocupar las calles. Sobrevivientes, familiares, estudiantes, organismos de derechos humanos, dirigentes políticos y organizaciones sociales participaron de actos y movilizaciones en distintos puntos del país para recordar a los jóvenes desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar.

El aniversario tuvo como uno de sus principales escenarios al Pozo de Banfield, el antiguo centro clandestino de detención ubicado en Lomas de Zamora. Allí, una multitud de estudiantes se acercó para homenajear a quienes fueron secuestrados y desaparecidos hace 50 años.

Entre los sobrevivientes estuvo Pablo Díaz, quien permaneció detenido junto a varios de los jóvenes secuestrados en La Plata. Frente al lugar donde estuvo cautivo, volvió a encontrarse con una escena que contrastó con aquel pasado: cientos de chicos y chicas marchando con banderas y lápices.

EL POZO DE BANFIELD, ENTRE EL HORROR Y LA MEMORIA

El antiguo centro clandestino se convirtió durante la jornada en un sitio de encuentro. Las calles cercanas se llenaron desde temprano de grupos de estudiantes que se preparaban para marchar y participar del homenaje.

En uno de los accesos al predio, hoy convertido en sitio de memoria, un cartel recuerda a María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, María Clara Ciocchini, Daniel Racero, Claudio de Acha y Horacio Ungaro, seis de los estudiantes secuestrados en La Plata el 16 de septiembre de 1976.

Díaz fue secuestrado el 21 de septiembre de 1976. Primero permaneció en el campo de Arana y posteriormente fue trasladado al Pozo de Banfield, donde coincidió durante más de tres meses con los jóvenes desaparecidos.

El 28 de diciembre de ese año le comunicaron que sería trasladado al régimen de detención legal. Fue la última vez que vio con vida a sus compañeros.

Durante el acto, Díaz recordó lo ocurrido en ese mismo lugar. La emoción interrumpió sus palabras mientras señalaba el espacio donde estuvo detenido y se reencontraba con estudiantes de las escuelas de la zona.

También participaron del homenaje el subsecretario de Derechos Humanos bonaerense, Matías Moreno; el diputado nacional Horacio Pietragalla Corti y el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín.

La jornada incluyó además la presencia de integrantes de la Mesa de Trabajo del Pozo de Banfield, que exhibieron fotografías y documentación vinculada con la recuperación del lugar como espacio de memoria.

ESTUDIANTES Y SOBREVIVIENTES EN LA PLATA

Los homenajes también tuvieron lugar en La Plata, ciudad donde estudiaban varios de los jóvenes secuestrados durante septiembre de 1976.

Los sobrevivientes Emilce Moler y Gustavo Calotti participaron de una actividad junto al gobernador bonaerense Axel Kicillof en la plazoleta Noche de los Lápices. También estuvo Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

La dirigente de derechos humanos recordó a los estudiantes desaparecidos y sostuvo que habían buscado construir un país diferente. Frente a los más jóvenes, llamó a continuar con las luchas por memoria y derechos.

El homenaje tuvo además un significado especial para Moler. La sobreviviente recibió junto con Díaz y Calotti el título de doctorado honoris causa de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

Moler había sido secuestrada el 17 de septiembre de 1976. Pasó por el campo de Arana, el Pozo de Quilmes y la comisaría 3ª de Valentín Alsina antes de ser trasladada al penal de Devoto. Tras recuperar la libertad, recibió la orden de no regresar a La Plata y tampoco pudo continuar sus estudios allí. Su vida terminó radicándose en Mar del Plata.

Durante la marcha platense, Moler reflexionó sobre el paso de medio siglo y sobre la presencia de nuevas generaciones en las calles.

LA MARCHA QUE LLEGÓ A PLAZA DE MAYO

En la Ciudad de Buenos Aires, las actividades comenzaron con una concentración estudiantil en Plaza Houssay. Las columnas avanzaron hasta encontrarse con organismos de derechos humanos en Avenida de Mayo y Salta.

La articulación entre estudiantes y organizaciones venía siendo trabajada desde hacía meses por H.I.J.O.S. Capital, junto con organizaciones sociales y sindicales.

Los jóvenes marcharon con una consigna central: “Nuestro futuro no se vende”.

La movilización terminó en Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada. Allí hablaron Claudia Poblete, de Abuelas de Plaza de Mayo; Paula Donadio, de H.I.J.O.S. Capital; el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, del Servicio de Paz y Justicia, y representantes de la Coordinadora de Estudiantes de Base (CEB).

El escenario también estuvo atravesado por las demandas actuales de los estudiantes. Los manifestantes cuestionaron las políticas del Gobierno de Javier Milei hacia la educación pública y vincularon la defensa de la memoria histórica con las reivindicaciones del presente.

La marcha no terminó frente a la Casa Rosada. Las columnas continuaron hasta San José 1111, donde se encuentra detenida Cristina Fernández de Kirchner.

Allí, los manifestantes entonaron consignas en reclamo de su liberación y la expresidenta salió al balcón y realizó el gesto de la “V”.

EL VESUBIO TAMBIÉN FUE ESCENARIO DEL HOMENAJE

La conmemoración se extendió a otros lugares vinculados con el terrorismo de Estado.

En el predio donde funcionó el centro clandestino de detención El Vesubio, cerca de 400 estudiantes de un profesorado se reunieron con sobrevivientes para recordar a las víctimas y reconstruir lo ocurrido durante la dictadura.

En La Plata, mientras tanto, Moler, Díaz y Calotti encabezaron la movilización. Díaz volvió a caminar junto a estudiantes, en una escena que contrastó con aquella juventud que medio siglo atrás fue perseguida y secuestrada.

Para los sobrevivientes, el aniversario volvió a poner en primer plano una pregunta atravesada por el paso del tiempo: cómo aquellos jóvenes que fueron perseguidos por la dictadura terminaron convirtiéndose en una referencia permanente para nuevas generaciones.

Las marchas, los homenajes y la presencia masiva de estudiantes funcionaron como una respuesta colectiva a ese interrogante. A 50 años de los secuestros, los nombres de los desaparecidos volvieron a las calles y las nuevas generaciones ocuparon el espacio público para mantener viva su memoria.