Un informe del ISEPCi reveló que el 86% de los hogares atraviesa situaciones de estrés económico y que más de cuatro de cada diez familias aseguran que las deudas afectan directamente su alimentación.
La situación económica de los hogares argentinos continúa mostrando señales de deterioro. Un informe del Instituto de Investigación Social Económica y Política Ciudadana (ISEPCi) reveló que el 86% de las familias enfrenta algún grado de estrés económico mensual y que una parte creciente de sus ingresos se destina al pago de deudas.
El estudio, elaborado sobre una muestra de 1.300 hogares integrados por trabajadores formales, informales, jubilados y desocupados, señala que la mitad de las familias no logra llegar a fin de mes sin endeudarse, mientras que otro 39% solo consigue hacerlo ajustando gastos considerados no esenciales.
Uno de los datos más preocupantes del relevamiento es el impacto que el endeudamiento tiene sobre la alimentación. Según el informe, el 43% de los hogares aseguró que sus deudas les impiden comprar todos los alimentos que necesitan.
Además, ocho de cada diez familias reconocieron haber reducido porciones o salteado al menos una comida diaria debido a las dificultades económicas.
Desde el ISEPCi advirtieron que los indicadores oficiales de pobreza no reflejan completamente esta situación porque las metodologías actuales no contemplan el peso creciente de las deudas, los intereses y los compromisos financieros que afectan los ingresos reales de los hogares.
El director de la entidad, Isaac Rudnik, explicó que muchas familias destinan cerca de una cuarta parte de sus ingresos mensuales al pago de préstamos, tarjetas o financiamientos, recursos que dejan de estar disponibles para cubrir gastos básicos.
La situación alcanza incluso a hogares con empleo formal. Según el relevamiento, una parte significativa de las familias afectadas cuenta con ingresos registrados, pero igualmente enfrenta dificultades para sostener el consumo cotidiano.
Los datos reflejan una realidad que se repite en distintos sectores sociales: mientras el endeudamiento crece como mecanismo para afrontar gastos corrientes, cada vez más hogares deben resignar consumo e incluso alimentación para cumplir con sus obligaciones financieras.



