El economista Alberto Ades planteó interrogantes sobre la política monetaria, el atraso cambiario y la falta de crédito, tres puntos sensibles del programa libertario. Su cercanía con Javier Milei y una posible exposición en la Fundación Faro alimentan las especulaciones sobre el futuro del Ministerio de Economía.
Las tensiones alrededor del rumbo económico del Gobierno de Javier Milei sumaron un nuevo capítulo con las declaraciones del economista Alberto Ades, quien expuso públicamente sus dudas sobre aspectos centrales del programa que conduce Luis Caputo. Sus planteos alcanzaron cuestiones como la política monetaria, el nivel del tipo de cambio y las dificultades para movilizar los dólares que los argentinos mantienen fuera del sistema financiero local.
La aparición de Ades generó movimientos en los pasillos oficiales. Según fuentes citadas por Página/12, en el Palacio de Hacienda crecieron los cuestionamientos al desempeño de Caputo y volvieron a circular versiones sobre posibles cambios en el equipo económico, aunque hasta el momento no se concretaron.
El economista, radicado en Nueva York desde hace tres décadas, había llegado al país para presentar un libro y terminó participando de una reunión de Gabinete a la que no asistió el ministro de Economía. Después, sus intervenciones públicas dejaron expuestas diferencias con algunos de los principales lineamientos del programa oficial.
ADES PUSO SOBRE LA MESA LOS PUNTOS DÉBILES DEL MODELO
A través de una extensa publicación en la red social X, Ades respaldó la orientación general del Gobierno, pero planteó tres preguntas que abren interrogantes sobre la sostenibilidad del esquema económico actual.
La primera estuvo relacionada con la política monetaria restrictiva. El economista preguntó si existe margen para flexibilizar las condiciones financieras sin abandonar las metas de inflación, de manera que las empresas puedan invertir y atravesar la transición económica.
El planteo toca uno de los ejes del programa de Caputo: mantener las restricciones monetarias para contener los precios y sostener la estabilidad cambiaria. Ades, sin proponer abandonar esos objetivos, puso en discusión si la estrategia actual deja suficiente espacio para reactivar el financiamiento y la actividad productiva.
LOS DÓLARES FUERA DEL SISTEMA Y LA FALTA DE CRÉDITO
El segundo interrogante apuntó al ahorro privado en moneda extranjera. Ades estimó que los argentinos mantienen alrededor de 300.000 millones de dólares fuera del sistema bancario local y se preguntó qué condiciones permitirían canalizar una mayor parte de esos recursos hacia los bancos y el mercado de capitales.
Para el economista, ampliar el crédito privado resulta importante para impulsar la inversión y transformar la estructura productiva. Su planteo vuelve a poner el foco en una dificultad para las empresas: acceder a financiamiento en condiciones que les permitan sostener sus operaciones y desarrollar nuevos proyectos.
Aunque mencionó la Ley de Inocencia Fiscal como una de las herramientas que podrían contribuir a movilizar esos fondos, también dejó abierta la discusión sobre qué otras medidas serían necesarias para que los ahorros se conviertan en crédito e inversión.
La pregunta adquiere relevancia en un contexto de cuestionamientos sobre la evolución de la actividad económica y el alcance de la recuperación que sostiene el Gobierno.
EL TIPO DE CAMBIO, OTRO FRENTE DE CONFLICTO
El tercer punto fue el más sensible para el esquema cambiario. Ades preguntó si un tipo de cambio real más alto, es decir, una depreciación real del peso, podría aliviar las dificultades de los sectores que enfrentan una mayor competencia externa.
Entre los posibles efectos positivos mencionó el alivio para determinadas actividades productivas, el impulso al turismo receptivo y una mejora para algunos segmentos de la construcción.
Sin embargo, también advirtió sobre los costos de esa alternativa: una depreciación podría reducir los salarios reales, encarecer los insumos importados y afectar el consumo.
El planteo expone una de las tensiones centrales del programa económico. Sostener el tipo de cambio contribuye a contener presiones sobre los precios, pero puede complicar la competitividad de sectores que compiten con productos importados o dependen del ingreso de turistas extranjeros.
Ades no presentó una devaluación como una solución sin costos, sino que puso sobre la mesa la necesidad de discutir sus efectos y los riesgos de mantener el esquema actual.
LA CERCANÍA CON MILEI Y LAS VERSIONES SOBRE CAPUTO
La participación de Ades en reuniones oficiales y su creciente cercanía con el Presidente alimentaron las especulaciones sobre su posible influencia en las decisiones económicas.
De acuerdo con la información publicada por Página/12, el economista comenzó a integrar el círculo de especialistas a los que Milei consulta con frecuencia. En paralelo, algunos sectores del oficialismo observan con recelo el lugar que habría ganado ante el mandatario y su hermana, Karina Milei.
En ese escenario reaparecieron las versiones sobre eventuales cambios en el Ministerio de Economía. Entre los nombres mencionados en las discusiones internas aparece el de Federico Sturzenegger, aunque no hay confirmaciones de una modificación en el gabinete.
Ades tiene un doctorado de la Universidad de Harvard y es uno de los referentes de la firma Vector Alpha. También trabajó como operador financiero en entidades internacionales como Goldman Sachs, Citibank y Merrill Lynch.
Su trayectoria en el exterior y su perfil técnico lo ubican en un lugar particular dentro del debate económico libertario: respalda aspectos del programa, pero cuestiona decisiones que considera relevantes para la inversión, el crédito y la competitividad.
LA FUNDACIÓN FARO Y EL CORAZÓN DEL ESPACIO LIBERTARIO
Otro elemento que alimentó las especulaciones es la invitación que, según Página/12, recibió Ades para participar antes de fin de mes de una actividad de la Fundación Faro, organización vinculada con la batalla cultural del oficialismo.
El espacio está asociado al dirigente Agustín Laje y, según la publicación, tiene participación operativa de Francisco Caputo, hermano de Santiago Caputo y sobrino del ministro de Economía.
La eventual presencia de Ades en ese ámbito sumaría un nuevo capítulo a su acercamiento al núcleo libertario, justo cuando sus cuestionamientos al programa económico comenzaron a circular públicamente.
Por ahora, no hay anuncios oficiales que indiquen que vaya a ocupar un cargo en el Gobierno ni que Caputo esté próximo a dejar el Ministerio de Economía. Sin embargo, sus planteos instalaron una discusión que el oficialismo deberá afrontar: cómo sostener la desinflación sin profundizar las dificultades de financiamiento, competitividad y actividad que el propio economista puso sobre la mesa.



