El oficialista Partido Colorado de Paraguay terminó de cortar el respaldo al presidente Santiago Peña, perjudicado por su vinculación con la caída de Ueno Bank, que dejó a casi tres millones de clientes sin acceso a sus ahorros. La crisis financiera derivó en un escándalo político que está llevando al mandatario a la cuerda floja y desencadenó un pedido público de renuncia por parte del presidente del Senado, Basilio Núñez.
Este jueves, la Cámara de Diputados abrió una sesión extraordinaria con un único punto en debate: el juicio político contra Peña. La iniciativa, impulsada inicialmente por diputados opositores y sectores disidentes del Partido Colorado, ya cuenta con la adhesión mayoritaria de todos los bloques del Congreso, acercándose a una votación unánime para que la acusación pase al Senado.
El oficialismo se divide y se acelera la sucesión
El rápido giro del Partido Colorado hacia la destitución del propio presidente sorprendió a los analistas. Horacio Cartes, histórico líder de la agrupación y expresidente paraguayo, se reunió en la Junta de Gobierno con Pedro Alliana, vicepresidente del país, para coordinar la transición y planificar el relevo presidencial. Cartes dejó claro en un comunicado que acompañan el juicio político para «reencausar la institucionalidad de la república».
Mientras tanto, Basilio Núñez, como máximo referente en el Congreso, redobló la presión y reclamó la renuncia inmediata de Peña: «No nos ubicaremos del lado del despojo de los fondos públicos, privados, de los ahorristas y de los jubilados», advirtió en redes sociales, reforzando el mensaje de contundencia desde el oficialismo.
El proceso y las consecuencias políticas
La Constitución paraguaya establece que para avanzar el juicio político se requieren dos tercios de votos en Diputados y también en el Senado. De haber una sesión con asistencia perfecta, Peña necesitaría al menos 54 apoyos en la Cámara baja para que se envíe el proceso a la Cámara alta, donde deberá obtener al menos 30 votos para completar su destitución.
El escándalo afecta a una economía que Peña había presentado como modelo, inspirando incluso políticas económicas en la Argentina de Javier Milei y el ministro Luis Caputo. Ahora, la sombra del colapso de Ueno Bank pone en crisis ese relato y desata consecuencias mayúsculas para la estabilidad política y financiera de Paraguay.
Si el juicio político prospera, Peña deberá dejar el cargo y dejar paso a Alliana, quien ya se prepara para tomar las riendas del Ejecutivo. En caso contrario, la oposición enfrentará el desafío de encontrar otras vías legales para denunciar la responsabilidad del mandatario en la crisis, en un escenario que se vuelve cada vez más tenso y delicado para el futuro institucional del país.



