27 abril, 2026
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CRISIS, INTERNAS Y AISLAMIENTO: EL GOBIERNO ATRIBUYE EL MALESTAR ECONOMÍA A UN PROBLEMA “PSICOLÓGICO”

Mientras crecen las tensiones internas y el malestar económico, en la Casa Rosada aseguran que la crisis es producto de la percepción social. El vínculo entre Milei y su gabinete atraviesa su peor momento.

El gobierno de Javier Milei atraviesa uno de sus momentos más complejos desde la asunción. En medio de tensiones políticas, conflictos internos y señales de deterioro económico, desde la Casa Rosada ensayan una explicación llamativa: aseguran que la crisis es, en gran medida, “psicológica”.

Según fuentes oficiales, el malestar social no respondería tanto a variables económicas concretas sino a la percepción generada por la oposición, las internas políticas y el rol del periodismo. En esa línea, dentro del oficialismo sostienen que “la gente no está mal, sino que le hacen creer que está mal”, una lectura que marca el clima de desconexión entre el diagnóstico gubernamental y la realidad que describen distintos sectores.

Internas y ruptura en el gabinete

En paralelo, el funcionamiento interno del Gobierno muestra signos de fuerte deterioro. La relación entre Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, atraviesa un momento crítico. Según trascendió, en el último mes prácticamente no hubo diálogo entre ambos, en un contexto donde además Caputo mantiene tensiones con Karina Milei, figura central en la toma de decisiones.

El clima interno es descripto como fragmentado, con disputas entre distintos sectores del oficialismo que se traducen en operaciones cruzadas, desconfianzas y una creciente falta de coordinación política. El escándalo que involucra a Manuel Adorni terminó de exponer esas fisuras, al punto de que su defensa pública no logró ordenar filas dentro del propio espacio.

Un Presidente cada vez más aislado

Dentro del entorno presidencial también reconocen un cambio en la dinámica de Milei. Habla menos con sus ministros, reduce al mínimo sus reuniones y mantiene un círculo cada vez más cerrado. La percepción dominante en los pasillos oficiales es la de un mandatario aislado, con niveles altos de enojo y desconfianza.

Ese malestar se trasladó especialmente a su relación con los medios de comunicación. El Presidente intensificó sus críticas y, según distintas versiones, llegó a presionar a empresarios mediáticos para desplazar periodistas críticos. La negativa de algunos de ellos habría profundizado el enojo presidencial y derivado en nuevos enfrentamientos.

La mirada sobre el escenario económico

En este contexto, el reconocimiento implícito de dificultades económicas convive con un intento de relativizar su impacto. Puertas adentro, algunos funcionarios admiten que, de no mediar la situación económica, escándalos políticos como el de Adorni tendrían menor repercusión.

Sin embargo, hacia afuera, el discurso oficial insiste en minimizar la gravedad del cuadro, atribuyéndolo a factores subjetivos antes que estructurales. Esa dualidad refleja la tensión entre la narrativa pública del Gobierno y las preocupaciones que empiezan a surgir dentro de su propio espacio.

Influencias externas y visiones radicales

En paralelo, la visita del empresario tecnológico Peter Thiel sumó otro elemento al escenario político. Vinculado a ideas disruptivas sobre el orden global, su paso por la Casa Rosada alimentó interpretaciones sobre la influencia de visiones más radicales dentro del oficialismo, que promueven transformaciones profundas incluso a costa de escenarios de ruptura.