Cientos de personas hicieron fila durante horas, algunas desde la noche anterior, para dejar su currículum en un bazar de un hipermercado. Entre los aspirantes había jóvenes en busca de su primer empleo y personas que llevan meses sin conseguir trabajo.
La búsqueda de empleo generó una convocatoria masiva en Moreno, donde más de 2.000 personas se postularon para cubrir apenas 30 vacantes en un bazar recientemente inaugurado dentro del predio de un hipermercado. La cantidad de aspirantes desbordó las expectativas y provocó una fila que se extendió por más de diez cuadras.
La escena reflejó las dificultades que atraviesan numerosos trabajadores para acceder a una oportunidad laboral. Algunos postulantes llegaron durante la madrugada y otros pasaron la noche en el lugar con la intención de entregar sus currículums entre los primeros.
Según trascendió, el establecimiento había previsto recibir solicitudes hasta las 16 de este lunes. Sin embargo, la fila continuaba incluso después de ese horario, con personas que todavía aguardaban la posibilidad de ser consideradas para alguno de los puestos disponibles.
Las vacantes estaban destinadas a distintas tareas, entre ellas administración, reposición de mercadería, atención al público y trabajo en depósito. Entre quienes se acercaron había personas con experiencia laboral que buscan reincorporarse al mercado de trabajo y jóvenes que intentan conseguir su primer empleo formal.
Uno de los datos que se repitió entre los aspirantes fue la falta de información precisa sobre los salarios que ofrecería el comercio. Aun así, la posibilidad de acceder a un trabajo registrado alcanzó para movilizar a miles de personas.
FILAS DESDE LA NOCHE Y TESTIMONIOS DE DESESPERACIÓN
La espera comenzó muchas horas antes de que se recibieran las postulaciones. Según los testimonios recogidos por medios televisivos, la primera persona de la fila había llegado el domingo alrededor de las 20. Otros aspirantes se presentaron durante la madrugada para asegurarse un lugar.
“Estoy desde las cinco de la mañana”, contó uno de los jóvenes que esperaba para entregar su currículum.
Una estudiante universitaria también relató que se había acercado con la expectativa de conseguir una oportunidad laboral, aunque no tenía una remuneración específica en mente. Consultada sobre sus pretensiones salariales, expresó una frase que resumió el clima entre quienes aguardaban: “A esta altura, cualquier cosa viene bien”.
La situación también alcanzó a personas con experiencia en distintos rubros. Una mujer que se incorporó a la fila a las siete de la mañana explicó que trabaja como acompañante terapéutica, pero que no logra conseguir empleo desde hace tiempo.
“Hace un año que no consigo trabajo”, señaló durante una entrevista. Además, contó que su hijo también estaba en el lugar.
Entre los postulantes incluso había una mujer que esperaba junto a su bebé de un año y seis meses, una imagen que expuso las dificultades que enfrentan algunas familias para encontrar una fuente de ingresos estable.
Ante la consulta sobre qué puesto estaban dispuestos a aceptar, muchos coincidieron en una misma respuesta: estaban preparados para trabajar en cualquier tarea que les permitiera conseguir empleo.
LOS JÓVENES, ENTRE EL DESEMPLEO Y LA PRECARIEDAD
La convocatoria también puso de manifiesto los obstáculos que enfrentan los jóvenes para ingresar al mercado laboral formal. Para muchos, conseguir un primer empleo representa una dificultad adicional, especialmente cuando deben compatibilizar la búsqueda de ingresos con sus estudios.
Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA), perteneciente a la Universidad Católica Argentina (UCA), advirtió sobre las dificultades de inserción laboral de la población joven.
De acuerdo con ese relevamiento, apenas el 14,2% de las personas de entre 18 y 25 años cuenta con un trabajo registrado, mientras que el resto se encuentra en distintas situaciones de informalidad, desempleo o inactividad.
El estudio también identificó diferencias vinculadas con el nivel socioeconómico de los hogares y señaló que las dificultades para acceder a un empleo pueden repercutir en la continuidad de los estudios.
En cuanto a las condiciones laborales, el informe indicó que el 30,2% de los jóvenes tiene un empleo regular, aunque dentro de ese grupo el 16% trabaja en condiciones precarias. Por otra parte, el 22,5% se desempeña en ocupaciones irregulares, realiza changas o tareas eventuales e intermitentes, o atravesó recientemente una situación de desempleo.
UNA CONVOCATORIA QUE EXPONE LAS DIFICULTADES PARA CONSEGUIR EMPLEO
La fila que se formó en Moreno dejó en evidencia la fuerte competencia por un número reducido de vacantes. Más de 2.000 personas se presentaron para intentar acceder a uno de los 30 puestos ofrecidos por el comercio, en una convocatoria que reunió a trabajadores con diferentes trayectorias y necesidades.
La falta de empleo sostenido, la búsqueda de una primera experiencia laboral y la necesidad de contar con ingresos registrados fueron algunos de los motivos que llevaron a los aspirantes a permanecer durante horas en el lugar.
Aunque no todos tenían claro qué tarea desempeñarían ni cuánto podrían cobrar, la posibilidad de conseguir un puesto fue suficiente para mantenerlos en la fila.
El episodio volvió a poner en discusión las condiciones de acceso al trabajo y las dificultades que enfrentan quienes buscan incorporarse al mercado laboral en un contexto de incertidumbre económica.



