Un DNU le quita al Estado el control exclusivo del servicio climático aeronáutico. Gremios advierten por el impacto en la seguridad y el empleo.
El gobierno de Javier Milei avanzó con una modificación profunda en el sistema de información meteorológica para la aviación. A través de un decreto de necesidad y urgencia, el Ejecutivo resolvió que el Servicio Meteorológico Nacional deje de ser el único proveedor del servicio, abriendo la puerta a la participación de empresas privadas en una función clave para la seguridad aérea.
La decisión coloca a la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) como nueva autoridad operativa del sistema. Desde ahora, ese organismo no solo podrá brindar el servicio meteorológico aeronáutico, sino también contratar a terceros para hacerlo. Se trata de un cambio estructural que rompe con décadas de centralización estatal en la provisión de datos climáticos para vuelos.
Desde el Gobierno argumentan que el nuevo esquema busca dotar al sistema de mayor flexibilidad y garantizar la continuidad del servicio, especialmente en un contexto de conflicto con los trabajadores del SMN. Según la visión oficial, diversificar prestadores permitiría evitar interrupciones que podrían afectar de manera directa la operación aérea.
Sin embargo, la medida llega en un momento particularmente sensible. En las últimas semanas, el organismo meteorológico venía atravesando tensiones internas por despidos, cierre de estaciones y recortes presupuestarios. Aunque el paro previsto fue suspendido, el malestar sigue latente y ahora se profundiza con este cambio que, según denuncian sectores gremiales, podría debilitar el rol técnico del Estado en un área estratégica.
El decreto establece un período de transición de hasta 180 días, durante el cual el SMN continuará prestando el servicio mientras se implementa el nuevo sistema. Pero también introduce un cambio relevante en el financiamiento: el organismo dejará de percibir un porcentaje de la tasa aeronáutica que hasta ahora lo sostenía, lo que abre interrogantes sobre su funcionamiento futuro.
En el trasfondo aparece una discusión más amplia sobre el modelo de gestión. Mientras el oficialismo impulsa una lógica de apertura y competencia incluso en áreas sensibles, especialistas advierten que la información meteorológica aeronáutica no es un servicio más, sino un componente crítico para la seguridad operacional. La posibilidad de fragmentar su provisión, sostienen, podría generar problemas de coordinación o estándares desiguales.
Así, la medida no solo redefine el rol del Estado en el sistema aeronáutico, sino que suma un nuevo frente de conflicto en una gestión atravesada por reformas estructurales y tensiones con distintos sectores. El impacto real del cambio se verá con el tiempo, pero el debate ya está instalado: hasta dónde puede abrirse al mercado un servicio que, en última instancia, está directamente vinculado a la seguridad de miles de personas.



