30 marzo, 2026
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LA ACTIVIDAD ECONÓMICA VOLVIÓ A CAER EN FEBRERO Y SE PROFUNDIZA LA RECESIÓN

Un informe privado reveló una caída interanual del 2,9% en febrero y encendió señales de alerta sobre el rumbo económico. La industria y el consumo siguen en retroceso, mientras algunos sectores concentrados sostienen números positivos.

La actividad económica nacional volvió a mostrar signos de deterioro en febrero y revirtió la leve mejora registrada en enero, según el Índice General de Actividad (IGA) de la consultora Orlando J. Ferreres & Asociados. De acuerdo al informe, la economía cayó un 2,9% interanual durante el segundo mes del año y acumuló una baja del 1,9% en el primer bimestre de 2026.

El dato representa un freno significativo frente al optimismo que había intentado instalar el Gobierno nacional tras algunos indicadores positivos de inicio de año. Incluso en términos desestacionalizados —que permiten observar la tendencia más inmediata— la actividad también registró una contracción del 0,5% respecto a enero.

Un rebote que no se consolida

El retroceso de febrero pone en duda la narrativa oficial de recuperación sostenida. A comienzos de año, el ministro de Economía, Luis Caputo, había asegurado que la actividad se encontraba en niveles máximos históricos, apoyado en datos del EMAE de enero difundidos por el INDEC.

Sin embargo, los números actuales muestran que aquella mejora podría haber sido apenas un rebote puntual, sin correlato en la economía real. La distancia entre los indicadores macroeconómicos y la situación cotidiana de empresas, comercios y trabajadores vuelve a ampliarse.

Industria y consumo, los más golpeados

El informe detalla que la caída tiene como principales motores el retroceso de la industria y el desplome del consumo interno. La producción manufacturera registró una baja del 7,9% interanual, afectada principalmente por la menor actividad en maquinaria y equipos, y por la caída en el sector de alimentos, especialmente en la molienda de aceites.

Por su parte, el comercio mostró una contracción del 6,9% interanual, reflejando el impacto directo de la pérdida de poder adquisitivo en los hogares. La combinación de salarios rezagados frente a la inflación y el aumento de costos continúa afectando tanto a mayoristas como a minoristas.

También se registró una caída del 5,6% en el sector de Electricidad, Gas y Agua, lo que evidencia una menor demanda tanto en hogares como en el entramado productivo.

Una economía a dos velocidades

En contraste con el deterioro de la economía real, algunos sectores específicos continúan mostrando crecimiento. El rubro de Minas y Canteras creció un 12,6% interanual, impulsado por la producción en Vaca Muerta, mientras que el sector agropecuario registró una suba del 6,7%, apalancado por el desempeño agrícola.

Sin embargo, estos datos positivos no alcanzan para compensar la caída generalizada en el resto de la economía y, además, evidencian un esquema cada vez más concentrado en actividades extractivas.

El sector financiero, en tanto, volvió a destacarse como uno de los pocos ganadores, con un crecimiento del 8,8%, en un contexto donde la economía productiva permanece estancada o en retroceso.

Perspectivas y desafíos

El dato de febrero deja un escenario complejo para el inicio del año. Con una industria debilitada, consumo en baja y crecimiento concentrado en pocos sectores, las perspectivas de alcanzar un crecimiento del 5% en 2026 aparecen cada vez más lejanas.

El principal desafío para el Gobierno será reactivar los motores tradicionales de la economía —industria, comercio y consumo— en un contexto marcado por el ajuste fiscal y la caída del ingreso real.