La decisión del Gobierno nacional de eliminar el Fondo Nacional para la Educación Técnico Profesional, incluida en el Presupuesto 2026 aprobado por el Congreso, tendrá un impacto directo sobre más de 1,4 millones de estudiantes y 3.868 instituciones de educación técnica en todo el país. El fondo, creado por ley en 2005, financiaba la compra de equipamiento, insumos y el mantenimiento de talleres en escuelas técnicas, institutos superiores no universitarios y centros de formación profesional.
Durante 2025, el fondo ejecutó alrededor de $37 mil millones, una cifra que ya representaba apenas un 10% de lo que establecía la normativa. Aun así, esos recursos resultaban fundamentales para sostener el funcionamiento cotidiano de los establecimientos. Según datos del Ministerio de Capital Humano, más de 773 mil alumnos cursan actualmente en escuelas secundarias técnicas, dentro de un universo total que supera el millón cuatrocientos mil estudiantes del sistema.
Las estadísticas oficiales muestran que la educación técnica presenta mejores indicadores que el promedio del secundario común. Informes del Instituto Nacional de Educación Tecnológica destacan que, ocho años después de egresar, el 93,5% de los estudiantes obtiene el título técnico, y que existe una mayor articulación entre estudio y trabajo. Un tercio de los egresados continúa estudiando y trabajando, frente a menos de un quinto en el resto del nivel secundario.
La matrícula técnica creció de forma sostenida desde la creación del fondo: pasó de 487 mil alumnos en 2005 a más de 773 mil en la actualidad, con una expansión también en la cantidad de escuelas. Sin embargo, la eliminación del financiamiento nacional deja a las provincias frente a la necesidad de cubrir costos elevados para sostener talleres, laboratorios y prácticas profesionalizantes.
Desde la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica advirtieron que la subejecución del fondo fue constante en los últimos años y que su supresión total implica “un golpe directo a la calidad educativa”. Directivos y docentes señalan que sin esos recursos será casi imposible adquirir herramientas básicas, materiales de consumo y repuestos indispensables para la formación en oficios e industrias.
Especialistas remarcan que el impacto no será solo educativo, sino también productivo y laboral. La educación técnica ha sido históricamente una vía de inserción laboral y movilidad social, especialmente para jóvenes y adultos que encuentran en estos espacios una salida concreta al empleo. En ese sentido, un informe de Argentinos por la Educación subraya que los alumnos de escuelas técnicas obtienen mejores resultados en Matemática y Lengua en las pruebas Aprender que los de secundarias comunes.
Con la eliminación del fondo, advierten desde el sector, se pone en riesgo un modelo que permitió reducir la deserción, mejorar la terminalidad educativa y fortalecer el vínculo entre educación, trabajo e industria. La preocupación se extiende a docentes, estudiantes y familias, que anticipan un deterioro rápido en las condiciones de enseñanza si no se restablecen mecanismos de financiamiento específicos para la educación técnica.



