Un estudio reservado encargado por la UIA revela que el 90,7% considera que el Estado debe impulsar la industria y que el 95% quiere un país industrial. Entre quienes votaron a Javier Milei, el respaldo llega al 96,4%.
El discurso del Gobierno de Javier Milei contra la industria nacional encuentra un límite en la percepción de buena parte de la sociedad, incluso entre sus propios votantes. Un estudio encargado por la Unión Industrial Argentina (UIA) y realizado por la consultora W, de Guillermo Oliveto, muestra un fuerte consenso a favor de la producción industrial y una evaluación negativa sobre su desempeño durante la actual gestión.
El trabajo, titulado “Diagnóstico estratégico. Identidad e Industria Argentina en el nuevo contexto socioeconómico”, reúne focus groups segmentados por edad y clase social y una encuesta de opinión pública. Allí aparece un dato especialmente significativo para el oficialismo: el 96,4% de quienes votaron a Milei considera positivo que la Argentina sea un país con industria.
La cifra supera incluso el promedio general, que alcanza el 95%.
EL ESTADO, EN EL CENTRO DE LA DISCUSIÓN
El estudio también contradice una de las principales premisas del Gobierno respecto del rol estatal. Ante la pregunta sobre si el Estado argentino debe impulsar la industria, el 90,7% respondió afirmativamente.
Cuando se consultó cuánto influye la política de un gobierno sobre la situación de la industria, el 41,8% respondió “mucho” y el 34,2% “bastante”. En conjunto, el 76% considera que las decisiones oficiales tienen una incidencia relevante.
Entre los votantes de La Libertad Avanza, el porcentaje que respondió “mucho” o “bastante” llegó al 74,2%. Es decir, incluso dentro del electorado que llevó a Milei a la Presidencia existe una mayoría que considera que el Gobierno tiene responsabilidad sobre el rumbo de la actividad industrial.
El respaldo también aparece al evaluar la importancia actual del sector. El 77,8% considera que la Argentina es un país con una industria importante. Entre los votantes de Milei, esa proporción llega al 74%, mientras que entre quienes votaron a Sergio Massa en el balotaje de 2023 alcanza el 83%.
UNA INDUSTRIA GOLPEADA POR LA RECESIÓN
El consenso sobre la importancia de producir no implica una valoración positiva sobre el presente del sector. Por el contrario, el informe describe una industria atravesada por estancamiento, menor consumo y caída de la inversión.
Casi seis de cada diez personas consultadas consideran que la situación industrial es “peor o mucho peor” que antes.
Los grupos relevados también describieron dificultades concretas en el mercado laboral y productivo: empresas endeudadas, cierres, reducción de horas de trabajo, despidos y menor utilización de insumos. El estudio menciona además procesos de reconversión y una caída de los pedidos en distintos sectores.
Uno de los testimonios recogidos entre trabajadores refleja ese deterioro: “Yo manejaba cinco máquinas, ahora manejo solo una. Se dificulta cobrar, no se sabe lo que va a pasar, esta es la realidad”.
EL RECLAMO POR LOS PRECIOS
El respaldo a la industria aparece acompañado por críticas a los valores de algunos productos nacionales. En los focus groups, varios participantes señalaron que la apertura de importaciones debería generar una reducción de precios.
Uno de los testimonios incluidos en el informe plantea: “Ahora se dan cuenta que han venido remarcando muchísimo. Ahora que abrieron la importación se dan cuenta que tienen que bajar los precios”.
El estudio, sin embargo, no concluye que exista una demanda social mayoritaria por reemplazar la producción argentina mediante importaciones. Por el contrario, los resultados muestran que la industria conserva una valoración elevada aun entre quienes reclaman precios más bajos.
MUY LEJOS DE LA IDEA DE “PREBENDARIOS”
Otro resultado que contradice el discurso oficial aparece cuando se consulta qué asociaciones genera la palabra “industria”. Las respuestas más frecuentes fueron “trabajo y empleo” y, en segundo lugar, “desarrollo”.
Apenas el 2,8% vinculó al empresariado industrial con características como “prebendarios, corruptos y atrasados”.
La percepción sobre el futuro también resulta contundente. Frente a la pregunta sobre si la Argentina debería ser un país con industria, el 95% respondió que sí.
La respuesta es todavía más alta entre los votantes de Milei: 96,4%. Entre quienes habían votado a Massa en el balotaje de 2023, el respaldo llega al 98,2%.
UNA INDUSTRIA QUE LA SOCIEDAD SIGUE CONSIDERANDO CENTRAL
El relevamiento encargado por la UIA muestra así una diferencia marcada entre el discurso político del Gobierno y la opinión registrada en el estudio.
Mientras la administración de Milei cuestiona las políticas industriales y reivindica una mayor apertura económica, los datos indican que existe un consenso social amplio sobre la necesidad de conservar una estructura productiva industrial.
Incluso entre los votantes oficialistas, la idea de una Argentina industrial mantiene un respaldo abrumador. El desafío que deja planteado el informe no parece ser si la sociedad quiere o no industria, sino qué tipo de industria considera necesaria y cómo compatibilizar producción nacional, empleo y precios competitivos.



