En la Casa Rosada temen que una derrota en las primarias acelere una crisis de confianza sobre el plan económico. Encuestas adversas y advertencias de bancos internacionales alimentan la decisión de avanzar con la suspensión de las PASO.
La decisión del Gobierno de impulsar la suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) responde a una preocupación que va mucho más allá de la estrategia electoral. En la Casa Rosada crece el temor de que una derrota de Javier Milei en las primarias provoque una crisis financiera similar a la que sufrió Mauricio Macri en 2019 y termine poniendo en riesgo la continuidad del plan económico.
El recuerdo de aquella elección permanece muy presente entre los principales funcionarios libertarios. La contundente derrota de Macri frente a la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner desencadenó una fuerte corrida cambiaria, una caída de los bonos y las acciones, el salto del riesgo país y obligó al entonces Gobierno a reinstalar el cepo cambiario pocos meses después.
Ese antecedente explica, en parte, la insistencia del oficialismo para eliminar o suspender las PASO antes del próximo calendario electoral. La preocupación es que un resultado adverso funcione como una señal anticipada para los mercados y acelere la incertidumbre sobre la continuidad del programa económico de Milei.
Las encuestas que circulan en el oficialismo alimentan esa inquietud. Distintos estudios muestran un crecimiento del rechazo al Gobierno y una caída de la imagen presidencial, mientras que el peronismo comienza a recuperar competitividad electoral. Algunos sondeos incluso ubican a Axel Kicillof como el dirigente opositor con mejores posibilidades de disputar la Presidencia.
En paralelo, también aparecen señales de alerta desde el frente financiero. Un informe del banco JP Morgan advirtió que el éxito del programa económico depende en buena medida de que Milei mantenga una ventaja clara durante todo el proceso electoral. Si la elección se vuelve competitiva, el acceso al financiamiento externo podría complicarse y aumentar las dificultades para sostener el esquema económico.
Según ese análisis, un escenario electoral más ajustado reduciría la capacidad del Gobierno para colocar deuda, limitaría el ingreso de dólares por privatizaciones y dificultaría la llegada de nuevos préstamos internacionales, obligando al Estado a buscar mayores recursos para afrontar sus compromisos financieros.
La preocupación también se refleja en otros relevamientos. Diversas consultoras registran un deterioro en la percepción sobre la economía y un aumento de quienes consideran que la situación del país empeorará durante los próximos meses, un escenario que preocupa especialmente en un año atravesado por definiciones electorales.
En ese contexto, el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, quedó a cargo de las negociaciones con gobernadores y bloques aliados para intentar reunir los votos necesarios que permitan modificar el sistema electoral y suspender las PASO.
Para el oficialismo, evitar una instancia electoral previa podría impedir que un eventual resultado desfavorable se convierta en un factor de inestabilidad financiera. La apuesta es llegar directamente a las elecciones generales sin atravesar una primaria que, además de ordenar la oferta política, funcione como un termómetro anticipado para los mercados.



