En medio del debate por las importaciones, los precios industriales y el cierre de Fate, el Presidente lanzó duras críticas contra referentes de Techint, Fate y Neumen. También intervino el ministro Federico Sturzenegger con cuestionamientos al modelo de protección empresarial.
El presidente Javier Milei volvió a escalar el enfrentamiento con sectores del empresariado argentino y apuntó directamente contra tres referentes industriales, a quienes acusó de haber dejado “en evidencia un sistema corrupto que hundió a los argentinos”.
A través de su cuenta de X, el mandatario utilizó apodos para referirse a Paolo Rocca, titular del Grupo Techint; a Javier Madanes Quintanilla, dueño de Fate; y a Roberto Méndez, CEO de Neumen. En tono irónico, sostuvo que sus declaraciones y decisiones recientes contribuyeron a mostrar el funcionamiento de un esquema que, según su visión, perjudicó a consumidores y trabajadores.
“Han dejado en evidencia al sistema corrupto que hundió a los argentinos de bien”, escribió el Presidente, en el marco de lo que definió como parte de la “batalla cultural” de su gobierno.
Las declaraciones se producen en un contexto marcado por la apertura de importaciones —especialmente desde China— y el debate sobre los costos de producción locales.
El conflicto con Rocca se vincula a la reciente derrota de Techint en una licitación para proveer caños a un proyecto energético clave vinculado a Vaca Muerta, adjudicado a la firma india Welspun. Desde la empresa argentina cuestionaron las condiciones de competencia, mientras que el Gobierno defendió el criterio de menor costo.
En el caso de Fate, la controversia se intensificó tras el cierre de su fábrica, decisión que la compañía atribuyó a cambios en el mercado, competencia externa y conflictos sindicales. Milei aprovechó el episodio para cuestionar el modelo de protección industrial y plantear la diferencia entre ser “promercado” y “proempresa”.
El tercer eje de tensión surgió luego de que Méndez reconociera públicamente que durante años de restricciones a las importaciones el sector obtuvo márgenes de ganancia elevados. El empresario luego matizó sus dichos y advirtió sobre los efectos de una apertura comercial sin límites.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, también intervino en el debate y sostuvo que durante años se justificaron precios más altos en nombre de la protección del empleo, cuando —según afirmó— eso terminó perjudicando al consumidor.
El episodio refleja la tensión entre el Gobierno y sectores industriales tradicionales, en un escenario donde la política económica prioriza la competencia externa y la desregulación, mientras parte del empresariado reclama condiciones que contemplen el contexto productivo local.



