El presidente argentino calificó a Luiz Inácio Lula da Silva de «ladrón» durante un acto junto a Flavio Bolsonaro en San Pablo. El Gobierno brasileño respondió convocando a consultas a su embajador en Buenos Aires y crecieron las tensiones entre ambos países.
Javier Milei protagonizó un nuevo conflicto internacional al lanzar duras descalificaciones contra el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, durante un acto de campaña en San Pablo junto al dirigente opositor Flavio Bolsonaro.
En su discurso, el mandatario argentino calificó a Lula como «ladrón» y «presidiario», además de responsabilizarlo por haber respaldado al peronismo durante las elecciones presidenciales argentinas de 2023. También utilizó insultos contra el juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, a quien llamó «basura calva» por impedir una visita al expresidente Jair Bolsonaro.
Las declaraciones provocaron una inmediata reacción del Gobierno brasileño. El canciller Mauro Vieira convocó a consultas al embajador de Brasil en la Argentina, Julio Bitelli, una medida diplomática que expresa el fuerte malestar de un Estado frente a las acciones de otro y que puede anticipar un deterioro en la relación bilateral.
Las críticas también llegaron desde el oficialismo brasileño. El presidente del Partido de los Trabajadores (PT), Edinho Silva, calificó como «inaceptable» que un jefe de Estado extranjero utilizara ese tono contra las autoridades brasileñas durante una visita oficial al país.
Por su parte, Lula evitó responder de manera directa, aunque durante un acto político pidió que «nadie de afuera intente interferir en nuestras elecciones», en un mensaje interpretado como una respuesta al mandatario argentino.
La visita de Milei incluyó además una reunión con el gobernador del estado de San Pablo, Tarcísio de Freitas, uno de los principales referentes del bolsonarismo y potencial candidato presidencial para las próximas elecciones en Brasil.
El episodio profundiza el deterioro de la relación entre ambos gobiernos y agrega un nuevo capítulo de tensión entre los dos principales socios del Mercosur, en un contexto marcado por las diferencias ideológicas y los cruces públicos entre Milei y Lula desde la llegada del libertario a la Casa Rosada.



