6 febrero, 2026
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MILEI LE PIDIÓ A SANTIAGO CAPUTO QUE CREE UNA OFICINA PARA DESMENTIR “FAKE NEWS” Y ESCALA LA PELEA CON LOS MEDIOS

Tras cuestionar públicamente a periodistas y amenazar con el cierre de Clarín, el Presidente impulsa la creación de la Oficina de Respuesta Oficial, un área estatal destinada a refutar versiones periodísticas y “operaciones” en redes y medios. Dependerá del equipo de comunicación digital del oficialismo.

El presidente Javier Milei avanzó con una nueva estrategia comunicacional y le encomendó a su asesor Santiago Caputo la creación de la Oficina de Respuesta Oficial de la República Argentina (ORORA), un organismo que tendrá como objetivo desmentir noticias falsas, responder a publicaciones críticas y fijar la postura oficial ante lo que el Gobierno considera campañas de desinformación.

Según explicaron desde la Casa Rosada, la oficina buscará “desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política”, bajo la premisa de que “solo informar no alcanza si la desinformación avanza sin respuesta”.

La nueva dependencia quedará bajo la órbita política de Caputo y funcionará dentro de la estructura de Comunicación Digital, con fuerte presencia en redes sociales. La cuenta oficial ya comenzó a difundir mensajes y aclaraciones en la plataforma X, con un formato de respuesta rápida frente a versiones periodísticas o posteos críticos del Gobierno.

La decisión llega en un contexto de creciente confrontación entre Milei y la prensa, luego de cruces por investigaciones periodísticas y declaraciones del mandatario contra distintos medios. El Presidente había generado polémica días atrás al amenazar con el cierre de Clarín tras una publicación vinculada al caso Libra.

Aunque el oficialismo sostiene que la iniciativa no busca censurar ni restringir la libertad de expresión, sectores políticos y periodísticos advirtieron que la creación de un área estatal dedicada a “desmentir” contenidos puede abrir un debate sobre el rol del Estado frente a la prensa y la circulación de información.

Con esta medida, el Gobierno formaliza una práctica que ya venía desarrollando desde cuentas personales y vocerías informales: responder en tiempo real a periodistas, medios y opositores desde los canales oficiales.