Sin antecedentes recientes, el Ejecutivo anuló las acreditaciones de la prensa en Casa Rosada. La medida se tomó en medio de tensiones con medios y denuncias contra periodistas.
En una decisión inédita en décadas, el gobierno de Javier Milei anuló las acreditaciones de todos los periodistas que cubren en Casa Rosada, impidiendo su ingreso habitual al edificio.
La medida generó un fuerte impacto en el ámbito político y mediático, ya que no existen antecedentes similares en los últimos 50 años.
Acceso bloqueado
Desde ahora, los periodistas —que ingresaban mediante un sistema biométrico— quedaron directamente excluidos del acceso a la sede del Ejecutivo.
La decisión se implementó en un momento clave: horas antes de una reunión del Presidente con el empresario tecnológico Peter Thiel, figura relevante del ecosistema libertario global.
La explicación oficial
El argumento formal del Gobierno fue administrativo: la no renovación de acreditaciones que habían sido prorrogadas hasta abril.
Sin embargo, trascendió que la medida se tomó tras un episodio puntual:
- Un equipo periodístico habría filmado pasillos de la Casa Rosada sin autorización
- Se habrían utilizado lentes con cámara incorporada
Esto derivó en una reacción inmediata del Ejecutivo.
Escalada contra la prensa
El episodio se inscribe en un clima creciente de confrontación con los medios:
- Denuncias penales contra periodistas
- Restricciones previas a ciertos medios
- Declaraciones públicas con fuertes críticas
El propio Milei calificó a algunos periodistas como “basuras repugnantes”, profundizando la tensión.
Medidas más amplias en análisis
Además, el Gobierno evalúa avanzar con iniciativas que impactarían directamente en el ejercicio periodístico, como exigir declaraciones juradas a trabajadores de prensa.
Un conflicto en aumento
La decisión de cerrar el acceso a la Casa Rosada abre un nuevo frente de conflicto institucional y plantea interrogantes sobre la relación del Gobierno con la libertad de prensa.
El episodio no solo afecta la dinámica cotidiana de la cobertura política, sino que también reaviva el debate sobre los límites del poder frente a los medios.



