Santiago Muzio dejó su cargo después de meses de cuestionamientos de estudiantes, académicos y autoridades francesas. Fue acusado de expulsiones por motivos ideológicos, falta de transparencia y vínculos con sectores de la ultraderecha europea. La salida se produjo a pocos días de la prevista visita de Javier Milei a Francia.
Santiago María Guillermo Adolfo Muzio renunció a la dirección de la Casa Argentina en París luego de una gestión atravesada por fuertes controversias, denuncias de residentes y reclamos para que el Gobierno nacional interviniera en la institución.
La salida fue confirmada por fuentes oficiales y se conoció en la previa del viaje previsto de Javier Milei a Francia, donde el Presidente participará de actividades vinculadas a la Paris Week del 30 de septiembre.
Según informó Página/12, dentro del Gobierno existía preocupación por el impacto que la controversia podía tener durante la visita presidencial. El exdirector de la institución Marcelo Balsells consideró que no fue casual que la salida se produjera pocos días antes de la llegada de Milei.
El reemplazante de Muzio será Alfredo Mario Soto, abogado, profesor universitario y especialista en Derecho Internacional Privado.
DENUNCIAS DE ESTUDIANTES Y UN RECLAMO FIRMADO POR MÁS DE MIL PERSONALIDADES
La gestión de Muzio venía siendo cuestionada por residentes de la Casa Argentina, ubicada dentro de la Cité Internationale Universitaire de París, donde se alojan estudiantes, investigadores y artistas.
Más de mil académicos, escritores y artistas de Argentina, Francia y otros países firmaron una carta reclamando su renuncia.
Entre los cuestionamientos aparecieron denuncias por supuestas expulsiones arbitrarias y persecución ideológica. También se señalaron presuntas irregularidades en reformas realizadas en el edificio y falta de claridad en el manejo de fondos, por lo que los firmantes solicitaron una auditoría administrativa, contable y técnica.
Residentes llegaron a describir ante la agencia AFP un clima de “miedo”, “control” y falta de libertad de expresión dentro de la institución.
EL RETIRO DE UNA PLACA POR LOS DESAPARECIDOS
Uno de los episodios que profundizó el conflicto fue el retiro de una placa en homenaje a los desaparecidos y víctimas del terrorismo de Estado en Argentina.
La decisión fue justificada por la dirección en el marco de reformas que se realizaban en el edificio, pero provocó el rechazo de residentes y otros integrantes de la comunidad universitaria.
Posteriormente, estudiantes realizaron un homenaje en la Casa de Alemania y la fundación que administra la Cité Universitaire colocó otra placa conmemorativa en el campus.
La controversia aumentó después de que residentes argentinos que habían participado de actividades por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia denunciaran haber sido apartados posteriormente de la residencia.
Uno de ellos, Salvador Calanni, calificó lo ocurrido como una persecución política. Parte de los estudiantes afectados consiguió alojamiento en otras residencias de la Cité Universitaire.
LOS VÍNCULOS DE MUZIO CON LA DERECHA FRANCESA
Otro punto cuestionado durante su gestión fueron sus relaciones políticas en Europa.
Antes de asumir en la Casa Argentina, Muzio había dirigido desde 2020 la sede madrileña del Instituto de Ciencias Sociales, Económicas y Políticas (ISSEP), una institución fundada por Marion Maréchal, referente de la derecha nacionalista francesa y sobrina de Marine Le Pen.
Muzio también había rechazado firmar la Carta de Valores de la Cité Universitaire, que establece principios vinculados con los derechos humanos, la privacidad y la no discriminación.
El ahora exdirector explicó públicamente que su negativa respondía a la posición del Gobierno argentino sobre cuestiones de género y llegó a plantear que pretendía apartar a la Casa Argentina de lo que denominó “ideología woke”.
Además, durante su gestión se realizaron encuentros y actividades vinculados con organizaciones conservadoras y de derecha europeas, algo que generó preocupación entre otras autoridades de la Cité Universitaire.
EL CONFLICTO LLEGÓ A LAS AUTORIDADES FRANCESAS
La controversia superó los límites de la residencia universitaria y alcanzó dimensión diplomática.
El Ayuntamiento de París pidió el 30 de julio al canciller francés, Jean-Noël Barrot, que se investigara la situación y que el asunto fuera tratado con las autoridades argentinas.
Blandine Sorbe, representante de la fundación que administra la Cité Universitaire, también había señalado que el conflicto debía ser abordado a nivel diplomático.
La Casa Argentina depende directamente del Ministerio de Capital Humano y, a diferencia de la mayoría de las residencias que integran el complejo universitario parisino, no cuenta con un consejo de administración con representación de la Cité Universitaire.
Con la renuncia de Muzio, el Gobierno buscará cerrar una gestión que acumuló cuestionamientos dentro y fuera de la institución, justo cuando Milei prepara una nueva visita a Francia.



