Agentes se concentraron frente a la Jefatura de Rosario, abandonaron patrullajes y paralizaron móviles. Reclaman recomposición salarial y mejores condiciones laborales. La provincia abrió sumarios y hay temor por protestas similares en otras jurisdicciones.
El conflicto entre la Policía de Santa Fe y el Gobierno provincial sumó un nuevo capítulo de tensión este martes en Rosario, donde agentes realizaron quema de gomas, “sirenazos” y bloqueos con patrulleros tras la caída de la reunión que debía encauzar la negociación salarial. La falta de acuerdo puso en jaque la mesa de diálogo y encendió alertas por un posible efecto contagio en otras provincias.
La protesta comenzó el lunes por la noche, cuando efectivos vestidos de civil y con los rostros cubiertos, acompañados por familiares, se concentraron frente a la Jefatura policial para exigir mejoras salariales y cambios en las condiciones de trabajo. Cerca de la medianoche, la situación escaló cuando personal en actividad recibió la orden de intervenir sobre los manifestantes, lo que generó disturbios y tensó aún más el clima interno.
Como reacción, varios agentes que patrullaban la ciudad abandonaron sus funciones y se sumaron al reclamo. Patrulleros y motos oficiales fueron utilizados para cortar calles y rodear edificios públicos. Escenas similares se replicaron en distintos puntos de Rosario y también en la capital provincial, donde móviles policiales se apostaron frente a la Casa de Gobierno.
Durante la jornada se aguardaba una reunión entre funcionarios provinciales y delegados de los efectivos. El encuentro, previsto primero para las 15 y luego reprogramado para las 18, finalmente no se concretó. Según el abogado Gabriel Sarla, representante de los policías, no hubo propuestas formales. “No pudimos hablar con el ministro. Sin una oferta concreta, no hay negociación”, sostuvo.
Desde el Ejecutivo, el ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni, reconoció que los reclamos son “legítimos y atendibles”, pero cuestionó las medidas de fuerza. Denunció abandono de servicio y la paralización de al menos veinte móviles, lo que calificó como incumplimiento de deberes. En ese marco, se iniciaron actuaciones administrativas y varios agentes fueron pasados a disponibilidad, con retiro de arma y chaleco.
El trasfondo del conflicto es salarial. Los efectivos rechazan el plus no remunerativo y el plan de alojamiento anunciados por la provincia por considerarlos insuficientes y sin impacto real en el sueldo básico ni en las jubilaciones. Exigen una recomposición integral que alcance a toda la fuerza.
A eso se suman denuncias por extensas jornadas, falta de descanso y el deterioro de la salud mental del personal. El fallecimiento reciente de un suboficial que atravesaba problemas psicológicos volvió a poner el foco sobre las condiciones de trabajo dentro de la fuerza.
Mientras el conflicto sigue abierto en Santa Fe, crece la preocupación por posibles réplicas. En Entre Ríos ya se anunció una manifestación policial para marzo, y el antecedente de protestas similares en otras provincias refuerza el temor a una escalada regional.



