Un AVE de Renfe chocó contra un tren de Iryo que permanecía detenido en Toledo. El accidente provocó el descarrilamiento de varios vagones y dejó numerosos heridos. El Gobierno español decretó tres días de luto e investiga una posible falla en los procedimientos de seguridad.
España atraviesa una nueva tragedia ferroviaria tras la colisión de dos trenes de alta velocidad en la provincia de Toledo, que dejó al menos 68 personas fallecidas y numerosos heridos. El accidente ocurrió este miércoles 28 de octubre en la línea que conecta Madrid con Andalucía y provocó la suspensión de los servicios ferroviarios en ese corredor.
El choque se produjo cerca de la localidad de Urda, cuando un tren AVE de Renfe impactó desde atrás contra una formación de Iryo que se encontraba detenida sobre las vías.
Como consecuencia del impacto, varios vagones descarrilaron y algunos cayeron por un terraplén, lo que complicó las tareas de rescate.
Según el balance comunicado por el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, la cifra de fallecidos ascendió a 68, mientras los equipos de emergencia continuaban trabajando para localizar a posibles víctimas.
Investigan una orden del centro de control ferroviario
Las primeras reconstrucciones del accidente apuntan a una posible irregularidad en las instrucciones impartidas desde el centro de control de Atocha.
El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, explicó que una falla del sistema de seguridad LZB provocó la detención de varios trenes que circulaban por un tramo de aproximadamente 63 kilómetros.
Posteriormente, el centro de control habría autorizado al AVE a continuar su recorrido con normalidad, pese a que el tramo estaba ocupado por otra formación.
Puente calificó esa indicación como una “decisión errónea” y señaló que las normas ferroviarias exigían condiciones especiales de circulación ante una falla del sistema de seguridad.
Sin embargo, las causas definitivas del siniestro todavía deben ser determinadas por los organismos de investigación.
La Justicia ordenó preservar las pruebas, incautar las cajas negras de los trenes y analizar las comunicaciones entre los maquinistas y el centro de control.
Más de 500 pasajeros viajaban en las formaciones
De acuerdo con la información difundida, unas 544 personas viajaban en los dos trenes involucrados.
El operativo de emergencia movilizó a centenares de efectivos de la Guardia Civil, bomberos, personal sanitario y miembros de la Unidad Militar de Emergencias.
Los heridos fueron derivados a hospitales de Castilla-La Mancha y de la Comunidad de Madrid, mientras que se habilitaron espacios de asistencia psicológica para familiares y sobrevivientes.
También se pusieron en marcha procedimientos de identificación de víctimas mediante muestras de ADN.
Entre las personas buscadas se encontraba Agustín Randazzo, un ciudadano argentino de 51 años, cuya familia denunció su desaparición después de perder contacto con él tras el accidente.
Tres días de luto y suspensión de trenes
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció tres días de luto oficial, desde el jueves 29 hasta el sábado 31 de octubre.
Además, aseguró que se investigará lo ocurrido y que se adoptarán medidas si se comprueban negligencias o fallas en los mecanismos de seguridad.
Renfe suspendió los servicios de alta velocidad entre Madrid y Andalucía para el jueves y anunció alternativas de transporte para los pasajeros afectados.
Las empresas Iryo y Ouigo también dispusieron cancelaciones, mientras las autoridades trabajan en el esclarecimiento de las causas y en la recuperación de la circulación ferroviaria.



